La niña que bajó el cielo

Michelle Franco

Cada vez que esa niña mira el cielo,
toda su realidad se desmorona.

No porque sea ligera,
sino porque no tiene poder sobre ella.

Lo que la rodea se vuelve irrelevante
y, poco a poco, la gravedad desaparece.

El viento se la lleva
como si la conociera desde siempre;
la balancea en sus brazos
y le recuerda que todo pasa,
que todo cambia,
que ella crece,
que nada ni nadie permanece.

Allá arriba
parece que todo ya está arreglado.

Ella confía
y, conforme desciende, recuerda
que esa sensación, aunque cambie,
no desaparece
ni la suelta.

Nunca la soltó.

Aunque ella no lo supiera,
había un hilo —
fino, invisible,
de oro puro—
que la sostenía.

No se rompía,
no aflojaba,
no pedía ser nombrado.

Solo estaba.

Sonríe cada vez que una nube toma forma,
cada vez que el color muta,
y, mientras eso sucede,
les cuenta a las aves
cómo se verá su futuro.

Abajo,
nadie sabe lo que ella siente;
creen tan real lo que viven
que olvidan
que tienen un pincel
para cambiarlo.

Años después,
lo reconoce.

No con los ojos,
sino con algo más antiguo.

Y entonces
el cielo deja de estar arriba.

Permanece.

En sus manos,
en su voz,
en la forma en que toca la vida.

A veces por intuición,
otras con fuerza y conciencia;
pero ya no está a ciegas.

Nunca lo estuvo.

No pasa un día
sin que esa niña mire el cielo
y lo traiga consigo,
para dibujarse —
por fin —
también aquí.

  • Autor: Michelle Franco (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 25 de mayo de 2026 a las 18:17
  • Comentario del autor sobre el poema: De pequeña creía que el cielo daba respuestas si se interpreta con claridad. Guiarse por fe y no por vista
  • Categoría: Espiritual
  • Lecturas: 9
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, ANGHELUZ., Tommy Duque, Poesía Herética
  • En colecciones: Una niña.


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.