"El elixir de la eterna juventud está escondido en el único lugar en donde a nadie se le ocurre buscar, en nuestro interior". –F. Javier González Martín
Lo que nos cuentan las cosas viejas
Lo que nos cuentan las cosas viejas
Estas cosas viejas con sus viejas cosas
tienen el polvo anquilosado, desteñido y arrugado;
son más viejas que el olvido,
el mismo que ha olvidado
la vencida mueca de cualquier dolor.
Estas cosas viejas con sus viejas cosas
llevan en su cabestro
el lacerado labio del desamor.
Tienen olor ermitaño
antaño de viejas brochas,
cal y sal con sabor a dios,
antiguas paredes mustias
con visos de ufana desesperación,
fugaces fueron sus monedas
doblones del gastado honor.
Cosas viejas, cosas viejas
nos miran con su congoja
Cosas viejas, cosas viejas
guardan tizne de ayer y hoy
Cosas viejas, cosas viejas
mi pecho también se dobla
( cosas viejas )
y en su silencio me voy
Pobres las cosas viejas
de ruecas desmadejadas
que giran desconsoladas
los dientes de su piñón.
Nos miran las cosas,
las viejas cosas tristes,
y en su congoja
pilan tizne de ayer y hoy.
Sosegadas susurran silente silencio
exhalan su cénit de perfumado adiós
Cosas viejas, cosas viejas
nos miran con su congoja
Cosas viejas, cosas viejas
guardan tizne de ayer y hoy
Cosas viejas, cosas viejas
mi pecho también se dobla
( cosas viejas )
y en su silencio me voy
Nos miran las cosas viejas
recovecos de entraña y alma
cofres desvencijados,
cuadros crayón de amor.
Y yo me quedo en su puerta
con la mano sobre el polvo
porque también lo gastado
sabe llorar sin rumor.
Cosas viejas, cosas viejas
nos miran con su congoja
Cosas viejas, cosas viejas
guardan tizne de ayer y hoy
Cosas viejas, cosas viejas
mi pecho también se dobla
( cosas viejas )
y en su silencio me voy
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de mayo de 2026 a las 16:57
- Comentario del autor sobre el poema: hablarnos del abandono, la nostalgia, el amor perdido y la persistencia del alma frente al deterioro. Con una atmósfera profundamente melancólica y sensorial, el poema construye un universo donde el polvo, el tizne, la cal y las viejas maderas no representan únicamente ruina, sino también memoria viva. Las “cosas viejas” se convierten así en espejos emocionales del ser humano, capaces de guardar en su silencio las huellas del tiempo y las heridas invisibles de la historia personal. La musicalidad reiterativa del estribillo —“Cosas viejas, cosas viejas…”— otorga a la obra un aire de canto popular, de copla íntima y de letanía emocional, reforzando la sensación de que cada objeto guarda un eco del ayer. El poema oscila entre lo doméstico y lo existencial, entre la contemplación nostálgica y una profunda reflexión sobre la fragilidad humana. Ya musicalizada, la obra adquiere una dimensión aún más evocadora: la palabra poética se vuelve respiración sonora, lamento y memoria compartida. La canción invita al oyente a detenerse frente a aquello que el tiempo ha desgastado, recordándonos que incluso lo roto, lo antiguo y lo olvidado conserva una forma secreta de ternura. Porque, como sugieren sus versos finales, también lo gastado sabe llorar sin rumor.
- Categoría: familia
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Lualpri, alicia perez hernandez, Tommy Duque, Sergio Alejandro Cortéz, racsonando, Antonio Pais, Freddy Kalvo, Hernán J. Moreyra

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