He dejado de dormir en la cama porque cada noche despierto más cerca de la puerta. Ayer amanecí arrodillado frente a ella, con la frente apoyada contra la madera y las uñas partidas, como si hubiera intentado abrir desde el otro lado.
No sentí miedo al principio. Sólo una fatiga espesa, semejante a la que queda después de llorar durante horas. Permanecí inmóvil en el suelo mientras la oscuridad del departamento comenzaba a diluirse lentamente bajo la luz gris del amanecer. Recuerdo haber pensado que debía existir una explicación lógica para todo aquello: sonambulismo, agotamiento nervioso, alguna forma temprana de locura hereditaria. Cualquier cosa humana. Cualquier cosa que pudiera nombrarse sin sentir que el lenguaje empezaba a romperse.
Pero entonces escuché la respiración, venía de la puerta, no detrás de ella, sino desde el interior mismo de la madera, como si algo húmedo y enorme descansara atrapado dentro de las vetas oscuras, respirando con lentitud paciente. El sonido era apenas perceptible, aunque poseía una cualidad profundamente orgánica que anulaba cualquier intento de racionalizarlo, no se parecía al crujido de una casa vieja ni al murmullo de las tuberías, era el aliento de algo vivo.
Aparté la frente de la puerta y descubrí humedad sobre la superficie, agua salada, mis dedos temblaron al tocarla, la madera estaba tibia, extrañamente tibia, como piel febril. Durante un instante absurdo tuve la sensación de que la puerta también me estaba observando, aguardando en silencio a que yo recordara algo que había olvidado hace mucho tiempo.
La habitación entera olía al fondo del mar, no al mar abierto y luminoso de las playas, sino a esa profundidad negra donde la luz deja de existir y las criaturas desarrollan órganos inútiles para mirar eternamente la oscuridad. El olor se adhería a las cortinas, a mis manos, al interior de mi garganta. Incluso ahora, mientras escribo esto, siento un sabor mineral detrás de la lengua.
Creo que el sueño continúa infiltrándose en la realidad, o peor aún: creo que la realidad empieza a parecerse demasiado al sueño.
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Autor:
Bruno Gatica 1 (
Online) - Publicado: 25 de mayo de 2026 a las 14:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, ElidethAbreu, Sheilo Sanz, Mauro Enrique Lopez Z., racsonando

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