DE MI MISMO

Elias Castellano

DE MI MISMO

 

Hay un pasillo larguísimo…

 

 Y hay una puerta secreta

donde se esconde la luz

de tus pupilas discretas.

Los lirios quieren marcharse

por los caminos sin yerba

para esconder sus colores

bajo la pesada tierra.

 

En el centro del pasillo,

una piedra de tropiezo…

 

Tres espejos en mi vida

que para mirarme tengo.

Uno que me muestra el alma.

El otro mis pensamientos.

Y el tercero, sin cristal,

me muestra el paso del tiempo

donde un péndulo de bronce

sostiene un minuto eterno.

 

¿Por qué, bebí en esa fuente

donde las aguas se queman?

¿Por qué, devoré al jilguero

que me alegraba las penas?

¿Y por qué vestí de luto

a los niños de la escuela

cuando empezaban a ser

capullos en primavera?

 

Me recitó un pichón blanco

una oración verdadera:

 

Si no hay campo, no hay caminos.

Si no hay frondas no hay veredas.

Sin el amor no se entienden

goces, zozobras y penas.

Que el amor, tiene las llaves

para abrir todas las puertas.

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