Divino pecado desearte

Andy Morgan Leizter Maldonado

Eres la única tentación que habita en mi mente, y no quiero que se vaya. Solo anhelo tus besos, que tu lujuria entre en mí y corrompa hasta lo más hondo de mi alma. Tengo una debilidad irremediable por ti; es pecado y bendición a la vez, y admito que no hay nada más divino que desearte así.

 

A tu lado mi mente se vuelve libre y perversa, no existen límites ni reglas: es inevitable sentir que todo es posible, que todo está permitido, si es tú y yo, piel con piel, amor  y fuego mezclados.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.