A oriente y occidente partiste sus muros.
Víctimas, victimarios;
a compartir una misma carne los unificaste,
el rotundo mutismo del polvo.
En estos márgenes aguardan el olvido.
Yacer en la verticalidad inútil
de esa garganta, caer sin fondo
en un letargo de definitiva apnea.
Mientras tanto, acá te olvidan.
Cogen y celebran su triunfo
su horizontal camino trazado a golpe
contra viento, sol y marea.
Pero no reniego este destino
ni mata el brío con que cojo y celebro.
Acá también los muros se parten
nos acercan la carne, el aliento nos acerca;
y nos sobreponemos a tu mirada unificadora
desde nuestra propia potencia.
Este estruendo es la insurrección
del rayo que no cesa.
Esta es la vanguardia y la bocanada,
la continuación del polvo
si late al fondo de ti un niño
y ese niño tiene de ti mis ojos.
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Autor:
Marcos Magallanes (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 18:46
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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