Ocaso

Kamar Oruga

 

A lo lejos en el mar 

siento la dulce esperanza 

de volver a ser 

el niño que fui y que ya no soy

 

La dulce melodía de la primavera

ha llegado hasta aquí 

y entre las ramas 

de los árboles viejos 

siempre asoma un nuevo mundo 

y una nueva verdad

 

Recién estoy empezando a nacer 

y el éxtasis natural

embriaga mis sentidos 

dije tantas veces

que de las cenizas de mi ser

siempre brotaría otro igual a mí 

y tantas veces en noches blancas

vomité de mis entrañas 

monstruosas verdades

y eternos símbolos divinos

 

En la dulce espera del amanecer 

hay un lapso extraño 

donde todas las cosas 

confluyen hacia un mismo lugar 

y me siento poseído 

por una calma luminosa

un resplandor etéreo

 

Siendo el de ayer 

y unido al de hoy 

la sombra que me guíaba 

ahora es mi eterno vigía 

¿que clase de abismos

esconden nuestras almas

como un secreto universal?

 

Vienen a nosotros

ángeles y demonios por igual

y a oscuras voces callan 

más hay un silencio amigo

que como música nos acompaña 

cuando el cerebro se obnubila

y los pensamientos son arañas

 

Estoy silencioso en mi adentro

y los de ahí afuera 

creen que estoy solo

más mis sensaciones

son tan primitivas y reales

como cuando la primavera sale

más sólo estoy solo en la superficie

pues en mi interior 

estoy tan lleno de vida 

que la muerte no me recibe

 

¡Que triste espejismo 

es mirarnos con ojos de niño 

y no comprender 

el volumen de nuestro ser!

Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    El poder de la palabra siembra de letras la harmonia del verso estimado poeta y amigo Kamar
    Saludos afectuosos desde el Norte de España
    El Hombre de la Rosa



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