A lo lejos en el mar
siento la dulce esperanza
de volver a ser
el niño que fui y que ya no soy
La dulce melodía de la primavera
ha llegado hasta aquí
y entre las ramas
de los árboles viejos
siempre asoma un nuevo mundo
y una nueva verdad
Recién estoy empezando a nacer
y el éxtasis natural
embriaga mis sentidos
dije tantas veces
que de las cenizas de mi ser
siempre brotaría otro igual a mí
y tantas veces en noches blancas
vomité de mis entrañas
monstruosas verdades
y eternos símbolos divinos
En la dulce espera del amanecer
hay un lapso extraño
donde todas las cosas
confluyen hacia un mismo lugar
y me siento poseído
por una calma luminosa
un resplandor etéreo
Siendo el de ayer
y unido al de hoy
la sombra que me guíaba
ahora es mi eterno vigía
¿que clase de abismos
esconden nuestras almas
como un secreto universal?
Vienen a nosotros
ángeles y demonios por igual
y a oscuras voces callan
más hay un silencio amigo
que como música nos acompaña
cuando el cerebro se obnubila
y los pensamientos son arañas
Estoy silencioso en mi adentro
y los de ahí afuera
creen que estoy solo
más mis sensaciones
son tan primitivas y reales
como cuando la primavera sale
más sólo estoy solo en la superficie
pues en mi interior
estoy tan lleno de vida
que la muerte no me recibe
¡Que triste espejismo
es mirarnos con ojos de niño
y no comprender
el volumen de nuestro ser!
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Autor:
Kamar Oruga (
Online) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 11:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa, racsonando

Online)
Comentarios1
El poder de la palabra siembra de letras la harmonia del verso estimado poeta y amigo Kamar
Saludos afectuosos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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