Te esperé

Gabriel Hernán Albornoz

Te esperé

 

Te esperé,

pero noté que no vendrías hoy tampoco.

 

A mi ventana se asomó el alba con cautela

quiso mirarme una vez más a los ojos,

saber si detrás de mi sombra sigo en vela

o si sigo delirante hablando a tu foto,

o si ya hay un alma sin vida que no espera,

o un peregrino de vigilias, de violines sordos,

coleccionando lunas rotas, relojes sin esferas

que creyó construir altos castillos de oro,

Y solo quedaron nidos de olvido y promesas.

 

Te esperé

Dejé la luz encendida, la guardia reforcé.

 

Probé tu distancia y el futuro me dio miedo,

como mapa sin caminos, en blanco el papel.

La mañana se rompió cual final anticipado,

doblaron las campanas, empezó el ayer.

No sé si entró mi presente voluntario

o si el ayer lo encerró tomándolo de rehén.

 

Te esperé

Aquí no hay lugar que no huela a tí a diario.

 

El mañana es un rumor que no se deja ver,

tu ausencia es un dolor de calavario

con manual de instrucciones para fallecer

dejando mi fantasma en el sudario

sin morir, mi corazón no se deja convencer.

 

Te esperé

Busqué una salida para ir por tí

pero te llevaste todas las puertas.

 

Quise hablar conmigo para no dormir

pero solo silencio, nadie me contesta

mas no puedo escapar, ni siquiera huir,

vienes a mis pensamientos con fuerza

me susurras que no espere, no vas a venir.

Mi cuerpo se gastó intentando que no duela

pero no quiero acostumbrarme a no sentir.

Los besos que me diste muerden la carne,

clavan dientes de congoja, dulce elixir.

Te pido un último beso que me desangre

quiero dejar de ser yo por un instante vil.

¡Quiero gritar de dolor! La voz no me sale.

Aquí yace la prueba, el intento de sobrevivir...

 

...Te esperé

Ya no vuelvas, ahora es muy tarde...

 

Autor: Elhen Amorado 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Autor: Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 21:01
  • Comentario del autor sobre el poema: Una adaptación de un poema viejo que no me gustó por estar mal escrito. Un grito desgarrado por un desamor. El desamor y la muerte eran lo mismo en ese momento. Mas logré sobrevivir a la muerte, no así al desamor. A ese desamor. Luego llegó el amor, otro amor y supe que no todo era tan dramático, pero debía aprenderlo. He aquí la prueba de ese aprendizaje.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 7
  • Usuarios favoritos de este poema: Un atisbo, Sheilo Sanz, Salvador Santoyo Sánchez, ElidethAbreu, alicia perez hernandez
  • En colecciones: Letras mal escritas.


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