En el estanque secreto
al fondo de la hondonada,
el tiempo se detiene
en un instante perfecto.
En contemplación ensimismada,
sus zumbidos enmudecen
los incansables insectos.
Acaricia su tersura,
brisa que se desliza
rizando su superficie
de zinc galvanizada.
Creando ondulantes
efectos,
el airecillo esparce
embriagadoras notas
de flores perfumadas.
Beben los arbustos
de sus aguas embalsadas,
mientras sus dedos dibujan
en su cara plateada,
misteriosos arabescos
y líneas ensombradas.
Sauces y naranjos
de frondosas hojas
lo rodean y protegen
de curiosidad malsana.
Sus verdes copas
se reflejan en
el líquido cristal
de su piel laminada.
Lámina convertida
por el suave viento
en sedosa capa
iridiscente y plisada.
Enjambre de pececillos
de escamas coloreadas,
con lacrimosos ojos
surcan sus profundidades;
Sobre lecho prístino
de blancas piedras
redondeadas
Mariposas vistosas
danzando revolotean
con cromáticas gamas
en sus alas aterciopeladas.
Halos de luz nacarada
inciden sobre la charca
penetrando descaradas
por entre telaraña tupida
de ramas.
Como lluvia,
por ellos, descienden
centellas doradas
de motas de polvo
en el aire suspendidas.
Con dulzura Iluminan,
bella escena plasmada,
de un mágico estanque
escondido ,
en lo profundo
de la quebrada.
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Autor:
kiry (
Offline) - Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 11:38
- CategorÃa: Naturaleza
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Osler Detourniel, Hernán J. Moreyra, Lualpri
- En colecciones: Naturaleza viva.

Offline)
Comentarios1
Hermosas Letras, Grandioso versar. Saludos
Gracias amigo por tus palabras. Un afectuoso saludo
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