EL SERMÓN
Porque cuando te mires
—la verdad, sin filtros—
en ese espejo que hoy tanto desprecias,
verás que tus verdades eran meros suspiros,
que tu crítica inmóvil
no es más que un eco vacío,
un voto sin voto,
un reloj sin manecillas
en un mundo sin dueño.
Tú,
que me juzgas con el dedo bendito,
que levantas tu vara sobre mi desorden,
no eres más que un faro apagado
oxidándose bajo su propia niebla,
una torre de sal
aprendiendo lentamente
a deshacerse en el tiempo.
Yo seguiré levantando la voz con mis errores,
tejiendo versos imperfectos
que resisten tu juicio,
porque cada palabra mía
es refugio…
y también rebelión.
Un museo
donde guardo la belleza de lo incompleto,
las grietas necesarias,
las cicatrices
que todavía respiran.
Y tú,
con tu crítica infalible,
sigues confundiendo el arte con la obediencia,
mientras yo escribo
desde la herida
que jamás te atreviste a mirar.
No sabes lo que cuesta
arrancar un poema de la garganta
cuando el mundo entero pide silencio.
No sabes cuántas noches
he recogido del suelo
las sílabas rotas de mí mismo.
Es fácil dictar sentencia
desde una habitación tibia,
sin haber sangrado jamás
frente a una página vacía.
Pero yo escribo
porque hay heridas
que no aprendieron otro idioma.
Y si mis versos tiemblan,
si llegan torcidos,
manchados,
incompletos,
es porque aún están vivos.
Así que sigue,
profeta de sala y de sillón,
repartiendo consejos
como vidrio entre las manos.
Yo seguiré escribiendo
con tinta y exilio,
hasta convertir cada poema
en un espejo
que no podrás sostener.🖋️🩸
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 00:03
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, 🌼⚘María García Manero ⚘🌼, ElidethAbreu, alicia perez hernandez, FRANCISCO CARRILLO, CARMEN DIEZ TORÍO

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