Cuando todo haya pasado y sientas la casa vacía,
y en el rincón de la cama ya no encuentres mi calor,
no permitas que te venza la profunda melancolía;
intentá recordar lo vivido, y no solamente el dolor…
Si en nuestro ropero queda alguna prenda todavía,
abrazala fuerte: quizás conserve mi perfume y mi amor,
como un eco silencioso de aquello que nos unía,
porque, de alguna manera, allí seguiré estando yo…
Me verás en la mirada de nuestros hijos y en sus vidas,
y cada vez que una brisa roce tu rostro, sabrás que soy yo;
cuando un ave cante en el limonero al despertar el día,
cerrá los ojos un instante… y escucharás mi voz…
Aunque haya partido hacia otra dimensión infinita,
no dejes que la tristeza marchite tu corazón;
recordá el tiempo compartido, la laboriosa y noble rutina,
y que fuiste la musa eterna de cada verso que escribí con amor…
Tal vez la vida sea un sueño hermoso que un día termina,
un frágil destello que el tiempo convierte en despedida;
y aunque parezca injusto después de tanto luchar en la vida,
la muerte no borra lo amado… solo transforma la partida.
-
Autor:
LOPEZ VARAS (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de mayo de 2026 a las 21:11
- Categoría: Amor
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Pedro Novoa Pavon Novoa

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.