Me Enamoré de una Mujer Inolvidable
Me enamoré…
De una mujer que no era joven.
Llevaba la vida escrita en sus ojos
Y la experiencia tatuada en el alma.
Con ella no existían las dudas
Ni las promesas vacías.
Sabía exactamente lo que quería
Y, aun así… me eligió a mí.
Me enamoré…
De una mujer con voz suave y peligrosa,
De esas que acarician despacio,
Pero estremecen por dentro.
Tenía una mirada profunda,
Capaz de desnudar mis secretos
Sin siquiera tocarme.
Su risa era calma,
Pero también tormenta.
Me enamoré…
De una mujer madura,
Que llevaba sus canas con orgullo,
Como quien presume batallas ganadas.
Cada línea en su piel
Contaba historias que yo quería escuchar
Una y otra vez,
Mientras sus manos recorrían mi cuerpo
Como si supieran exactamente
Dónde habitaban mis incendios.
Me enamoré…
De su elegancia natural,
De su manera de caminar segura,
Como si el mundo entero
Le perteneciera.
No necesitaba competir con nadie,
Porque su esencia bastaba
Para eclipsar cualquier belleza pasajera.
Me enamoré…
De su perfume inolvidable,
Ese aroma que permanecía en mi ropa
Y me perseguía en las madrugadas.
De su forma de besar:
Lenta, intensa, prohibida…
Como si cada beso
Fuera el último antes del fin del mundo.
Me enamoré…
De una mujer que conocía el dolor,
Pero, aun así, sabía amar bonito.
Que escondía demonios tras su sonrisa
Y, aun así, tuvo paciencia con los míos.
Ella no llegó a salvarme,
Llegó a comprenderme…
Y eso fue mucho más peligroso.
Me enamoré…
De las conversaciones interminables,
De las noches sin prisa,
De los silencios cómodos
Donde hablaban nuestras miradas.
Me enseñó que el amor verdadero
No siempre es escandaloso;
A veces es paz,
Abrigo,
Refugio.
Me enamoré…
No de sus años,
Sino de todo lo que aprendió con ellos.
De su inteligencia serena,
De su experiencia infinita,
De la manera en que me hacía sentir
Deseado, importante, único.
Me enamoré…
De una mujer que no prometía eternidades,
Pero hacía que cada instante
Valiera una vida entera.
Ella era fuego y calma,
Infierno y cielo,
Tentación y hogar.
Me enamoré…
Y, aunque el tiempo siga avanzando,
Aunque las estaciones cambien
Y la vida nos transforme,
Siempre recordaré
Que hubo una mujer madura, intensa y maravillosa
Que llegó a mi vida
Para enseñarme
Que el amor más profundo
No entiende de edades…
Solo de almas que se reconocen.
Y yo…
Le entregué mis días,
Mis ganas,
Mis miedos,
Mis noches más vulnerables.
Porque sí…
Me enamoré de una mujer
Que jamás olvidaré.
—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA
Diciembre, 2022.
-
Autor:
Luis Barreda Morán (
Online) - Publicado: 22 de mayo de 2026 a las 01:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.