NI MÁS, NI MENOS

JUSTO ALDÚ


AVISO DE AUSENCIA DE JUSTO ALDÚ
En estos momentos estoy fuera del país disfrutando con mi familia unas merecidas vacaciones.
No tengo tiempo para polémicas estériles y sin sentido. Si ud. va a comentar, hágalo sobre lo que escribo. No sobre lo que no está publicado. Muchas gracias.

Se ufana el rico en mármol y corona,
y el pobre alza su orgullo en la cocina;
mas ambos beben barro en la retina
cuando la noche su verdad pregona.

Hay patria que se vende y se perdona,
y otra que se arrodilla ante la mina;
mas toda bandera acaba en la ruina
cuando la muerte su telón acciona.

Ni el norte es paraíso sin gusanos,
ni el sur carga un infierno permanente;
en todo puerto ladran los humanos.

El santo tiene un filo entre los dientes,
y el criminal a veces da la mano:
ni más unos, ni menos los vivientes.

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

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Comentarios11

  • CARMEN DIEZ TORÍO

    Mi querido amigo: Un día más es un lujo entrar en tu espacio. Me encantó tu soneto; me recordó por momentos a ese Quevedo del desengaño moral y político, aunque con una aspereza muy contemporánea y absolutamente tuya. Me gustó especialmente cómo desmontas las falsas superioridades —sociales, políticas y morales— sin caer nunca en el sermón ni en el panfleto. Hay ecos barrocos, sí, pero sostenidos por una voz propia, lúcida y actual. Versos como “ambos beben barro en la retina” o “El santo tiene un filo entre los dientes” se quedan resonando por la mezcla de crudeza y claridad que contienen. También valoro mucho el equilibrio del cierre: reconoces la miseria humana sin convertir a nadie en un monstruo absoluto, y eso le da una profundidad enorme al poema. Un texto, como todos los tuyos, digno de leerse y releerse por su hondura, humanidad y esa manera tan inteligente que tienes siempre de decir. Gracias por el regalo cotidiano de tu buen hacer. Feliz día. Un abrazo.

    • JUSTO ALDÚ

      Querida Carmen:

      Tus palabras llegan como esas lámparas antiguas que no sólo alumbran la estancia, sino también el ánimo. Me emociona profundamente que hayas encontrado en el soneto ecos de Quevedo, aunque más me honra aún que percibas una voz propia entre esas sombras barrocas y este tiempo nuestro, tan lleno de máscaras nuevas para miserias antiguas. Y claro, los aires de superioridad de cualquiera los considero "miserias antiguas". Somos seres humanos y todos somos iguales.

      Has leído el poema con esa rara lucidez que sabe escuchar no sólo lo que el verso dice, sino también lo que calla entre sus grietas. Me alegra especialmente que hayas percibido esa intención de desmontar soberbias sin caer en la prédica; al final, todos llevamos algo de juez y algo de condenado bajo la misma piel.

      Tu lectura añade otra respiración al texto. Hay comentarios que se agradecen y otros —como el tuyo— que acompañan y permanecen. Gracias por tu generosidad, por tu inteligencia lectora y por ese abrazo cordial que siempre dejas entre líneas.

      Te deseo un día luminoso y sereno.
      Un fuerte abrazo.

    • Freddy Kalvo

      Y así, la vida pasamos,
      entre bienes y entre males;
      si prevemos, nos cuidamos,
      de los fieros animales...

      Un abrazo fraterno mi apreciado amigo JUSTO ALDÚ.

      • JUSTO ALDÚ

        Algunos exhiben aires de superioridad y solo tienen sangre roja en sus venas. jejeje. Solo ahí pierden capacidad cognitiva de ser pensante.
        Y así la vida pasamos... tienes razón...
        Gracias por comentar.

      • Lualpri

        Es muy loco pero es así tal cual lo describes, estimado amigo Justo!

        Gracias como siempre por compartirlo.

        Un abrazo.

        • JUSTO ALDÚ

          como no Luis, gracias por tu comentario amigo.

          Saludos

        • David Arthur

          .....Se ufana el rico en mármol y corona,
          y el pobre alza su orgullo en la cocina;
          mas ambos beben barro en la retina
          cuando la noche su verdad pregona.....

          pero es triste , Justo, que en el mundo la riqueza aumenta para un porcentaje bajo de las populaciones, mientras la gran parte vive en la pobreza.sino en la misería.

          Buen soneto
          Un abrazo poeta
          David

          • JUSTO ALDÚ

            Y cuando cae la noche, ambos son iguales, todo lo ven negro. Por eso no debemos discriminar ni sentirnos superiores por tener más que otros. Todos somos iguales. Somos seres humanos y cuando morimos, nada nos llevamos.

            Muchas gracias David por tu comentario,

            Saludos

          • Violeta

            ASÍ MISMO COMO LO HAS ESCRITO AMIGO ES LA TRISTE REALIDAD.... Tu ingenio es poderoso. saludos

            • JUSTO ALDÚ

              Y tus bellos ojos también amiga Violeta. Gracias por comentar.

              Saludos

            • El Hombre de la Rosa

              Hermoso tu genial versar estimado mpoeta y fiel amigo Panameño Justo Aldú
              Saludos desde España
              El Hombre de la Rosa

              • JUSTO ALDÚ

                Como siempre amigo Críspulo.

                Muchas gracias por tu visita y comentario.

                Saludos

              • Javier Julián Enríquez

                Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo soneto, que creo describe magistralmente cómo la opulencia del acaudalado se manifiesta en elementos como el mármol y las diademas, mientras que el humilde encuentra su preeminencia en el ámbito doméstico. Sin embargo, ambos se enfrentan a la cruda realidad cuando la noche revela verdades ineludibles. En ese marco, entonces, la concepción de la patria, susceptible de ser mercantilizada y redimida, coexiste con aquella que se somete ante los intereses extractivos. No obstante, la soberanía de toda insignia se desmorona inevitablemente ante la inminente llegada de la muerte. Por ende, tanto en el norte como en el sur existen imperfecciones y problemas. Considerando esto, la condición humana, en toda su diversidad, experimenta dificultades en todos los ámbitos. En tal contexto, el virtuoso alberga una dualidad latente, y el transgresor puede extender su mano: la existencia, en su complejidad, no admite simplificaciones.
                Progresando en el sentido expuesto, es preciso reseñar que este soneto, de forma magistral, impregnado de la estética barroca del siglo XVII (Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz), revela la intrínseca dualidad de la condición humana. La opulencia material del acaudalado, exhibida en mármol y coronas, contrasta con el orgullo del humilde, anclado en la sencillez de su morada. No obstante, esta disparidad se desvanece ante la cruda revelación de la noche, donde la verdad desnuda se impone, manifestada en la «retina» como un reflejo compartido. La patria, susceptible de división en parcelas vendibles y perdonables, o sometida a explotación minera, converge inevitablemente en la «ruina» al alcanzar el punto máximo de la muerte. La dicotomía entre el norte, descrito como un paraíso, y el sur, considerado un infierno, se desvanece, ya que la condición humana, impregnada de maldad («ladran los humanos»), impregna todos los confines. La ambigüedad moral se acentúa: mientras que el virtuoso muestra una expresión de desagrado en su rostro, el transgresor puede mostrarse amable. En esta intrincada situación, ni la santidad ni el crimen definen la totalidad de los seres vivos, sino una profunda y compartida vulnerabilidad.
                Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                • JUSTO ALDÚ

                  Estimado Javier Julián:

                  Agradezco profundamente la atención seria y minuciosa que has brindado a mi soneto. Tu lectura demuestra sensibilidad literaria y una comprensión aguda de los contrastes humanos que el poema intenta exponer. Coincido contigo en que existe una resonancia barroca en el texto, especialmente en el juego de oposiciones, en la desmitificación de las apariencias y en esa conciencia de la muerte como niveladora absoluta de toda vanidad. La referencia a Quevedo o Sor Juana no me parece descabellada, porque ambos entendieron que la condición humana es un teatro donde conviven simultáneamente la máscara y la herida.

                  Sin embargo, quisiera precisar un matiz importante. Mi intención no fue únicamente retratar la “dualidad” moral del ser humano, sino desmontar la costumbre casi tribal de dividir el mundo entre superiores e inferiores, civilizados y bárbaros, salvados y condenados. El poema no busca afirmar que todos somos iguales en virtud, sino iguales en fragilidad y contradicción. Ahí reside el centro del soneto. A veces se idealiza al pobre como moralmente puro y se demoniza al rico como esencia de corrupción; otras veces ocurre lo contrario. Yo intenté escapar de ambos simplismos.

                  Cuando escribo “ni el norte es paraíso sin gusanos, / ni el sur carga un infierno permanente”, estoy cuestionando también ciertos discursos culturales y políticos que convierten geografías enteras en símbolos absolutos de virtud o decadencia. La historia humana ha demostrado que ninguna nación posee el monopolio de la nobleza ni de la miseria moral. En todos los sistemas, en todas las clases y en todas las banderas, conviven la luz y la podredumbre como raíces entrelazadas bajo la misma tierra.

                  También considero importante aclarar que el verso “El santo tiene un filo entre los dientes” no pretende desacreditar la santidad auténtica, sino recordar que incluso la apariencia de pureza puede ocultar durezas, orgullos o contradicciones humanas. Del mismo modo, “el criminal a veces da la mano” no absuelve el crimen, pero sí reconoce que el ser humano rara vez cabe entero dentro de una sola etiqueta. La realidad moral es más compleja que los códigos binarios con los que solemos juzgarnos.

                  Te agradezco especialmente que hayas percibido que la voz del poema no habla desde la arrogancia. Eso era esencial para mí. No quería escribir un texto de condena, sino de observación lúcida. Más que señalar culpables, el soneto intenta colocar un espejo frente al lector. Y los espejos, como la poesía verdadera, incomodan porque no eligen a quién reflejar.

                  Recibe igualmente mi saludo cordial y mi aprecio sincero.

                • Sheilo Sanz

                  Así es, el valor de la vida no es la solidez de la materia, que es sostenida por breve tiempo, aún cuando ella hecha polvo, vuelva a ser creada como forma. El valor verdadero siempre será humano o espiritual como inteligente. Dar y recibir siempre será un valor importante que nos acerque, mientras podamos mantener el orden de la materia. Encantada de leerle estimado poeta, reciba un saludo de aprecio poético. 🌹🙋‍♀️🙏

                  • JUSTO ALDÚ

                    Ups... pues gracias por esas palabras amiga. Es bien recibido tu nutrido comentario. Veo que tienes muy clara la posición valorativa.
                    Yo tambien estoy encantado de ser comentado.

                    Saludos ☕🌹☺️

                    • Sheilo Sanz

                      Es un bonito placer compartir con usted, se percibe bien su capacidad intelectual y eso me gusta, gracias, aprecio mucho su compartir en este bello espacio poetico 🙏

                    • Mirta Elena Tessio

                      Excelente Trabajo estimado Justo coincido en todo lo que dices. Saludos cordiales.-Feliz sàbado-

                      • JUSTO ALDÚ

                        Muchas gracias por tu comentario Mirta,

                        Saludos hasta Argentina.

                      • Noa Subin

                        ¡Qué soneto tan lúcido y necesario, querido Justo Aldú! Agradezco profundamente tu valentía al desmontar las ilusiones de superioridad con una crítica tan serena como contundente. Has logrado equilibrar la ironía con la humanidad, mostrando que la nobleza y la miseria conviven en cada rincón del mundo y en cada individuo, sin juzgar desde la arrogancia, sino desde una conciencia clara de nuestra frágil condición humana. Tienes toda la razón: nadie está por encima ni por debajo de nadie, porque todos compartimos virtudes y defectos, y en todas partes se cuecen habas. ¡Qué importante recordarlo! Un abrazo lleno de admiración por tu talento y tu visión. ¡Que la poesía nos siga inspirando a construir un mundo más justo!

                        • JUSTO ALDÚ

                          Muchas gracias compañero por tu comentario. Es atinado, todos lo sabermos, pero no todos nos comportamos de una manera sensata en ciertas oportunidades. A veces toca pasar la página no sin antes dejar constancia. La clave de todo es "nuestra frágil condición humana".

                          Te envío un fuerte abrazo.

                          • Noa Subin

                            Justo Aldú, ¡muchísimas gracias a ti por tu respuesta tan profunda! Tienes toda la razón: aunque sepamos la verdad, a veces nuestras acciones no acompañan nuestra sabiduría. Pasar la página es necesario, pero dejar constancia de lo vivido es parte de honrar nuestra experiencia. Esa "frágil condición humana" que mencionas es precisamente lo que nos hace vulnerables, pero también capaces de grandeza y empatía. Recibo tu fuerte abrazo y te devuelvo uno aún más firme, lleno de admiración y camaradería.

                          • Rafael Escobar

                            Una espléndida manera de retratar los diferentes aspectos de la vida y la sociedad en la cual nos ha tocado vivir. Mi felicitación viaja hacia ti con mi fraternal abrazo y mi leal aprecio a tu noble amistad.

                            • JUSTO ALDÚ

                              Muchas gracias Anibal por tu grato comentario.

                              Saludos



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