Alegre picoteaba
las flores, sin miramiento,
dejando sin paz ni aliento
a todas las que encontraba.
A él solo le importaba
su vehemencia animal.
Y se creía inmortal,
pleno de sabiduría,
y firmemente creía
ser el gallo del corral.
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Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de mayo de 2026 a las 11:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 78
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, racsonando, Lualpri, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Salva45, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, 🕯🙏🏻 María García Manero 🙏🏻🕯, ElidethAbreu, Freddy Kalvo, Ferran Sorel, Noa Subin, antonio cuervo, Classman, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora, Vientoazul

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Comentarios6
Gran poema poeta.
Gracias, Daniel.
Las hermosas palabras hacen geniales estrofas estimada Rosario
Saludos desde el Norte de España
El hombre de la Rosa
Muchísimas gracias, poeta.
Mis saludos y mis buenos deseos para ti.
Hay muchos de esos por ahí.
Muy original, Rosario. Excelente.
Saludos y abrazo cálido.
Así es, María. Muchas gracias por tu visita.
Abrazos.
Que hermosa manera de de mostrar al gallo que no es el único del corral .
Abrazos y gracias Rosario.
Agradezco mucho tu visita y comentario, Elideth.
Abrazos.
Yo sé distinta la historia
del gallo en aquel corral
con gozo en el matorral
que cantaba su victoria.
¡Vaya corta vanagloria,
de aquel gallo corpulento
que cantaba de contento!
Porque un día, la vecina,
con cazuela en la cocina
lo cocinó... ¡a fuego lento!
Un abrazo fraterno mi estimada Rosario. Ahí te dejo una réplica invertida.
Jajaja, ¡qué bueno!
Pobre gallo ... me imagino que al final todo le salio mal.
Jajajaja, seguro. Gracias por venir.
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