Los jazmines florecieron despacio,
mientras las abejas volaban bajo
sobre el balcón de la fría madrugada,
dejando en el aire aquel perfume suave
que parecía guardar secretos del alma.
La noche estaba tranquila,
pero mi corazón inquieto
se llenaba de ruido,
como si entre sombras, de sol y luna,
alguien hubiera cambiado
mi triste destino.
Hay perfumes que se olvidan rápido,
y otros que permanecen vivos
en la memoria de la primavera.
Y así son los jazmines:
delicados, tiernos y suaves,
pero imposibles de borrar con el tiempo.
y desde entonces, mis madrugadas
tienen otro color;
los brotes de rosas
arden distinto bajo la luz de la luna,
y hasta el silencio de la noche parece sonreír
cuando el viento trae
el dulce aroma a jazmín
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Autor:
johan esteban restrepo uran (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 23:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6

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