Ahora, a falta de luz eléctrica,
Los hombres en Cuba se
Dejan ver en la calle,
De noche y a
la luz de las
Estrellas,
De la
Luna.
Allí, reunidos alrededor de las
Mesas, juegan a las cartas,
Al dominó, hablan, se
Oyen guitarras y
Cantan, dicen de
La situación.
Las mujeres sentadas en las
Aceras delante de las
Puertas de sus
Casas ríen,
También hablan y cantan.
Al fondo de la calle
Una gran luz
De una hoguera da vida a unas
Vidas que resisten al
Tiempo.
Mientras, más al Nortes, otros
Hombres planifican y
Deciden cómo
Ser los
Dueños de una tierra
Que siempre han
Querido tener
Como
Suya.
Se dicen así mismos democráticos…
En mi casa de la niñez, en Canarias, siempre se oyó hablar bien de Cuba, oí muchas veces – antes de los siete años – esta expresión cariñosa: “Cubita la linda…”, no en balde un tío abuelo estuvo con Fidel Castro en Sierra Maestra volviendo a Canarias tres años después de que Fidel entrara en La Habana, un ocho de enero de 1959, entonces yo iba a cumplir 7 años. A pesar de que vivíamos bajo la terrible dictadura del General Franco en casa podíamos comentar las noticias que de la isla nos llegaban dado de que junto con Venezuela eran los países de esa América aún hoy colonial que más canarios habían recibido y que volvían de vuelta…
Hoy, ahora, en estos días en que en Cuba se aceleró el tiempo, cuando ya no queda apenas combustible para nada, los guirres se han posado sobre la línea de los postes de teléfono; todos a la espera de una sola orden, la misma con la que llevan ya más de 70 años para vengar mediante el odio criminal que llevan dentro el único delito que ha cometido el Pueblo de Cuba: Elegir ellos, libres y democráticamente, su propio futuro.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 16:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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