Luzcero MA.

USTED

Qué cruel el deseo,

te tengo hasta en mis seños,

dormida o despierta, 

con la noche de ojos abiertos.

Te veo cuando el sol habita tu piel,

cuando la noche se equivoca de hora 

y tu sonrisa pinta las estrellas.

Te quiero en todas tus formas,

con los remolinos de viento que forman tu cabello.

En dulce canela.

Saboreándote en cerezas.

Te quiero,

en berrinches y rabietas,

bamboleando mis ideas, nublando mi cabeza 

a espaldas del mundo, con la fuerza del tiempo,

nidificando en lo imposible.

 

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