APRENDÍ A CONTAR._
Hoy... hoy quiero decir lo que nunca he dicho
Porque se supone que el poeta
Nunca está triste ni tiene temores
Pero hoy... estoy triste y tengo miedo...
Porque he aprendido a contar...
Antes, ¡Ahhh, antes era alegre y valiente...
Porque no sabía contar.
Cuando vivimos el día
Y el sol bueno hace olvidar
Pasan ingrávidas las horas
Como las nubes sobre el mar
Sobre las almas exaltadas
Que no aprendieron a contar.
Pero en la noche misteriosa
Cuando el silencio parece hablar
Llena la mente de recuerdos
Y loca el alma de ansiedad
Nos detenemos asustados
Nos detenemos a contar.
Se ha hecho de noche en mi camino
Y el día ya no volverá...
Estoy contando, estoy contando
¡¡Y tengo ganas de llorar!!...
Pero no cuento el dinero que gano
Ni cuento tampoco el que doy
Ni cuento los besos que aún trae
A mi otoño una boca de flor,
Ni cuento suspiros
Ni cuento las horas de amor
Ni los bienes prosaicos del mundo,
Ni las mieles que da la ilusión.
¡¡No señores... ahora cuento otra cosa!!
...Sí, cuento otra cosa peor....
¿En qué recodo del camino
La juventud se me perdió?...
¡¡Yo la llevaba entre mis manos...
Para ofrecérselas al amor!!...
Sí, yo la llevaba entre mis manos
Y de mis manos se cayó....
¿Por qué se angosta el camino
Si era tan ancho que en él cabía la ilusión?
¡Por qué se angosta mi camino!...
¿Por qué en sendero se tornó?
¿Por qué es la senda de la muerte
Por donde yo ahora voy?.....
¡Ay Dios!... Yo que era ligera como el ave
Y sabía volar y cantar
Tenía el orgullo de mis alas
Y mis alas no me sirven ya
Volaban alto por la vida
Y caen ya en la eternidad
Caen día a día, pluma a pluma
Y cada pluma es un día más
Un día perdido para el vuelo
Un día ganado para descansar.
Mis plumas eran leves, blancas
Como la espuma del mar
Yo no sentía el rigor de las olas
Yo no sentía los días pasar
Yo dije a mi alma...
¡¡Hacia arriba alma mía!!...
...¡¡Que toda la vida es volar y olvidar!!...
Pero señores, yo ya no olvido
Ya recuerdo... ya de los días siento el peso...
Lo que fue azul... hoy es negro, negro.
Cuento las lágrimas que vierto
Cuento, angustiada, pensamientos que de expresar
Ya no tendré tiempo...
Cuento mis pasos... y de miedo... quiero que sean lentos
Porque sé que me llevan al eterno y último sueño.
Cuento días que pasaron
Desde que joven no voy siendo
Cuento los días que me faltan
Para ser algo más vieja
Para ser algo más que carne
Para volar hacia otros cielos
Para ser algo menos que persona
Para ser sólo huesos....
Cuando se es sana, fuerte y joven
Nunca uno se para a contar
Yo era antes alegre y valiente
Pues yo no sabía contar
Pero hoy... hoy estoy triste y tengo miedo
....Porque he aprendido a contar......
Designio._
-
Autor:
Designado José (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 12:38
- Comentario del autor sobre el poema: “Aprendí a Contar” es un poema lírico y existencial que reflexiona sobre el paso del tiempo, la pérdida de la juventud y la conciencia de la fragilidad humana. Intimista, emotivo y simbólico, con un lenguaje musical y profundamente confesional. Además, el poema tiene ecos de la poesía modernista y posmodernista, transitando entre la belleza y la angustia espiritual. Con la honestidad de quien deja de esconder el miedo y lo convierte en arte. Saludos y gracias por sus comentarios.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, ElidethAbreu, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., LOURDES TARRATS, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios3
Poema sobre el paso del tiempo y el miedo a la vejez. La voz poética descubre que “contar” ya no significa ilusiones o alegrías, sino días perdidos, recuerdos y la cercanía de la muerte. Antes vivía libre y valiente; ahora, consciente del tiempo, siente tristeza, nostalgia y fragilidad.
Y a seguir sumando.
Gracias poeta Designado Jose.
Que magistral ma de aprender a contar y plasmarlo en un poema como el presente.
Muchísimas reflexiones.
Abrazos y ad por su trabajo.
Saludos; Agradezco su amable comentario. Tenga hermosa semana._
Poeta, amigo.
En este poema levantas un inventario doloroso del tiempo: no cuentas bienes ni besos, sino aquello que la vida nos arrebata sin aviso. La voz poética descubre que aprender a “contar” no es sumar días, sino reconocer que la juventud —esa que uno llevaba entre las manos como una ofrenda— se ha ido desprendiendo pluma a pluma. Hay en tus versos un temblor auténtico: el miedo de quien siente que el camino se estrecha y que las alas, antes orgullosas, ya no responden al llamado del cielo.
Pero también se percibe algo más hondo: sólo quien ha vivido intensamente puede lamentar así el paso del tiempo. La tristeza que expresas no nace del vacío, sino de la abundancia. Uno no llora lo que no tuvo; uno llora lo que fue grande. Por eso tu poema conmueve: porque detrás del miedo hay una vida plena, hecha de vuelos altos, de amores que dejaron huella, de días que no fueron en vano.
Y quizá ahí está la verdadera lectura: el tiempo nos pasa a todos, nos deja canas que brillan como cicatrices nobles, pero también nos entrega un tesoro que no se pierde. Haber amado con pasión, con delirio, con entrega; haber vivido sin ahorrar intensidad; haber acumulado recuerdos que hoy pesan como medallas de oro… eso, amigo poeta, no es motivo de miedo, sino de gratitud.
Porque al final, lo contado no es pérdida: es prueba luminosa de que la vida sí fue vivida.
Gracias por compartir tan intimo escrito.
DESDE MI ISLA DE ABRAZOS…
POETAS SOMOS...
Muchísimas gracias por esta lectura tan profundamente humana y luminosa.
Me ha conmovido especialmente la manera en que ha logrado mirar más allá de la tristeza aparente del poema, encontrando en ella no sólo el temor al tiempo, sino también la huella invaluable de todo lo vivido y amado.
Su interpretación aporta una belleza distinta al texto, casi como si lo envolviera en una mirada más serena y agradecida frente al paso de los años. Y eso, sinceramente, me emociona.
Agradezco de corazón la sensibilidad de sus palabras y el tiempo dedicado a leer con tanta profundidad.
Reciba con afecto esos abrazos desde su isla poética
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS,
POETAS SOMOS...
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