Mi Edén

Bhaskara

El mañana no existía

solo risa, llanto y cielo

martes era sábado

octubre era febrero.

 

Los ojos eran ciegos

a la angustia y al miedo

el corazón latía tranquilo

siestas sabor invierno.

 

Un poco de pan era el remedio

leche tibia el jarabe

y en las tardes estivales

perderme en el ropero.

 

Algún día llego el tiempo

y apagó mi gran sonrisa

las tardes hechas trizas

la noche

más y más negra.

 

Edén, te has perdido

niñez, ya no te encuentro

ni en sueños ni recuerdos

solo en versos como estos.

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