Mi Edén

Bhaskara

El mañana no existía

solo risa, llanto y cielo

martes era sábado

octubre era febrero.

 

Los ojos eran ciegos

a la angustia y al miedo

el corazón latía tranquilo

siestas sabor invierno.

 

Un poco de pan era el remedio

leche tibia, el jarabe

y en las tardes estivales

perderme en el ropero.

 

Algún día llegó el tiempo

y apagó mi gran sonrisa

las tardes hechas trizas

la noche

más y más negra.

 

Edén, te has perdido

niñez, ya no te encuentro

ni en sueños ni recuerdos

solo en versos como estos.

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Comentarios2

  • Daniel Omar Cignacco

    Un poema profundamente nostálgico que retrata la infancia como un territorio mítico, ajeno al miedo y al peso del tiempo. Las imágenes sencillas —“leche tibia”, “perderme en el ropero”, “siestas sabor invierno”— construyen una ternura cotidiana muy evocadora y auténtica.

    El contraste con la llegada del tiempo y la pérdida de esa inocencia está muy bien logrado. El verso “Edén, te has perdido” resume con fuerza simbólica la caída de ese paraíso infantil. Y el cierre tiene una melancolía hermosa: la niñez ya no existe plenamente, salvo en la memoria poética que aún intenta rescatarla.

    • Bhaskara

      Muchas gracias por tus palabras, Daniel. Un saludo.

    • Añe Ñandu\'i

      En verdad, que espacio tan atemporal fue aquello que ahora son los viejos tiempos, y sin darnos cuenta en su momento.
      Precioso poema.

      • Bhaskara

        Muchas gracias, Añe. Pienso que el no habernos percatado de la niñez en su momento, es lo que la hace tan especial. Cada día se sentía como una nueva aventura. Un saludo



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