TRES MEZCALES
Ya me dijeron que andas diciendo
que por tu ausencia me estoy muriendo,
que paso las noches llorando por ti.
No te confundas, pedazo de orgullo,
que este cariño que un día fue tuyo
con tres mezcales lo saqué de mí.
Te diste el lujo de darme la espalda,
creyendo que el cielo se me vendría,
que iba a buscarte llorando al portal.
Pero se te olvida que soy de madera,
de esa que aguanta tormentas enteras
sin arrodillarme ante nadie jamás.
¡Y ándate lejos, que Dios te acompañe!
Ya no me queda ni rabia ni sed.
Si fuiste la reina de mis desvaríos,
hoy eres ceniza de lo que incendié.
Llévate el viento pa’ que te haga sombra,
porque en mis caminos no te volveré a ver.
No vengas luego buscando la puerta
cuando la vida te cobre las cuentas
y nadie te quiera escuchar.
El tiempo es un perro que muerde despacio,
y yo ya enterré tu recuerdo y tus pasos,
ya no queda nada que puedas quemar.
¡Y ándate lejos, no vuelvas conmigo!
Lo que era fuego se volvió alcohol.
Tu nombre apenas lo arrastra el viento,
y yo ya aprendí a vivir sin tu voz.
¡Y ándate lejos, que Dios te acompañe!
Ya no me queda ni rabia ni sed.
Si fuiste la reina de mis desvaríos,
hoy eres ceniza de lo que incendié.
Llévate el viento pa’ que te haga sombra,
porque en mis caminos no te volveré a ver.
Porque en mis caminos no te volveré a ver...
¡Jamás!
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 00:09
- CategorÃa: Amor
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Antonio Pais

Offline)
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