Piel Canela

Marvin Ramirez

Me dio por extrañar tu piel, sentir lo suave que es al tacto, una seda natural que invita al descanso y al deseo. Pienso en tu hermosa piel, dorada como la arena del mar bajo el sol de mediodía, guardando el calor de mil veranos en cada poro. El aroma que emite, esa mezcla de brisa y libertad, me causa volverme loco y perderme en los secretos de tu cuerpo. 

 

Cada lunar sobre tu piel parece una constelación propia, perfectamente puestos por Dios para guiar mis labios en la oscuridad. Quiero recorrer mis dedos sobre tu piel, trazando caminos invisibles, y beber el rocío que emana de ella como si fuera el elixir de la vida eterna. 

 

Quiero sentir como se eriza tu piel con mis besos, esa reacción eléctrica que nace en la nuca y se expande como un escalofrío sagrado por cada centímetro de tu ser. Deseo que cada roce de mis labios sea un lenguaje secreto, una caricia que despierte tus sentidos más dormidos y te haga vibrar en una sintonía que solo nosotros conocemos. Que al contacto de mi boca, tu cuerpo confiese lo que tus palabras callan, revelando el deseo profundo que guardas en el refugio de tu piel.

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Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Este texto destaca por su sensualidad elegante y profundamente sensorial. La piel se convierte en un territorio poético lleno de memoria, deseo y contemplación, donde cada imagen transmite intimidad sin perder delicadeza. Las metáforas de los lunares como constelaciones y del tacto como un lenguaje secreto aportan una belleza romántica muy lograda. Es una prosa cargada de pasión, pero también de admiración y ternura, logrando un equilibrio muy atractivo entre erotismo y sensibilidad emocional.



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