Miras la noche caer
sobre la ciudad vacía,
mientras la lluvia en los cristales
desborda melancolía.
No queda ninguna voz,
solo el ruido al respirar;
hay silencios que se vuelven
imposibles de quebrar.
Se derrumban lentos los años
bajo el peso del reloj,
mientras la memoria del tiempo
va apagando el eco de tu voz.
Sólo al final
cobra sentido la soledad,
cuando el silencio es tan profundo
que el tiempo empieza a sangrar.
Y aunque la calma devore
las cenizas de la ilusión,
quedas a oscuras contigo,
viendo morir lo que quedó.
Las sombras cruzan despacio
cada rincón de la habitación,
como recuerdos que insisten
en volver sin compasión.
Y entiendes, al fin,
que hay heridas bajo la piel,
en rincones ocultos del alma
que nadie alcanza a ver.
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Autor:
rafaahijones (
Offline) - Publicado: 17 de mayo de 2026 a las 14:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, ElidethAbreu

Offline)
Comentarios1
Precioso poema amigo rafa.
Las heridas del alma on profundas y nadie puede verlas, pero se llevan y se sienten.
Abrazos.
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