◇ Tarde de cine

Vientoazul

Tarde de cine

 

Hoy fui al cine; exhibían una película sueca. La sala formaba parte de un pequeño complejo dedicado a directores menos conocidos. Era la primera función, apenas pasado el mediodía. Por la hora, estaba casi vacío: un páramo.

 

Aunque parezca extraño en una sala de cine, era el único espectador. En tantos años de vida, era la primera vez.

 

Las butacas lucían desoladas; yo estaba solo, pero de todas maneras no dejaba de ser algo triste.

 

Cada tanto recorría con la vista ambos lados, por la falta de costumbre de estar solo en un ambiente tan espacioso.

 

Luego recordé... En otro tiempo lejano habría estado un vendedor de golosinas; ni siquiera apareció uno. De haber ocurrido, me hubiera extrañado.

 

Cabe destacar que, en otras funciones, esta sala hubiese estado casi llena.

 

En poco tiempo olvidé el entorno y disfruté de la película, lo cual me puso contento.

 

El film planteaba hasta qué punto puede soportar el amor sin quebrarse:

 

• «Muestra la vida tranquila en un pueblo rural.

 

Llega una mujer al pueblo y se hospeda en él. Encuentra trabajo en un bar como cajera.

 

En una granja vivía un matrimonio tradicional.

El granjero proveía diariamente algunos artículos de granja al bar, hasta que un día se enamora de la cajera. Quiere el destino que, un día, el granjero enferma temporalmente y su esposa va al bar a hacer las entregas. Con el correr de los días se hacen amigas. Esto, lejos de inquietar al granjero, lo puso contento.

 

Al volver el hombre a su rutina, el romance comienza; al principio como algo casi inocente: solo eran pequeñas miradas. Pero se despierta entre ellos un amor tan desenfrenado y furtivo que comienza a planear cómo hacer para no renunciar a sus dos mujeres.

 

El tiempo pasa y decide persuadirlas de vivir los tres juntos; ellas aceptan, no muy convencidas.

Si bien la cosa parecía andar, viven un tiempo compartiendo la casa. La esposa, que en un principio acepta la nueva sociedad conyugal, no es del todo feliz y, angustiada, se va del hogar; quedan solo los amantes. Un tiempo, nada más. Pero no funcionan, porque el marido también amaba a su esposa. La nueva pareja también se va y él se queda solo.”

 

Todo es imposible, al menos no juntos. Las cosas llegaron a un límite demasiado lejano; por fortuna, los caminos se bifurcaron y las cosas se encauzaron, pero no como esperaban sus protagonistas.

 

Lo que queda claro es que la resignación nunca es un camino para salir de la soledad o del miedo a perder un vínculo.

 

Autor:

Vientoazul 🦋⃟ ©

 

2016

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