Bajo el sol de aquel pueblo
de fachadas blancas y azules,
fuiste el destello de aquel restaurante
que mi mente en tu mesa ancló.
Alto, sereno, de piel clara,
administrando el tiempo y el ritmo;
es tu buen corazón el alma del lugar,
tu gracia al servir es un imán sincero.
Pero fue tu mano la que me detuvo,
la hermosa zurda que vi dibujar,
mientras la tinta su curso mantuvo
para las cuentas venir a ordenar.
Son tus manos un arte pulido,
un misterio que quiero entender,
el camino que nunca he corrido,
la caricia que empieza a nacer.
Y al decirnos adiós, en un segundo,
me diste la mano que me hizo soñar;
y hoy guardo la total certeza de que
mi destino a tus manos me vuelva a llevar.
Fui por turismo y me quedé en la pulcritud de tus manos.
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Autor:
Nata Feo (
Offline) - Publicado: 16 de mayo de 2026 a las 21:07
- Categoría: Amor
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Lualpri, Tommy Duque, Sheilo Sanz

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