Espinas

mariacarrizo

¡Oh, hermosa flor! Hermosa rosa, siempre mi preferida.
 
Cuando encuentro una, me atrapa su figura, la rosa y su aroma. Puedo disfrutar tranquilamente de su olor hasta que sus pétalos rozan mi cara. Cuando intento agarrar la flor, me pincho el dedo: no me había dado cuenta de las espinas. Esto siempre sucede. ¿Por qué nunca podemos ver sus espinas?

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