AMOR EN CUARENTENA
Te vi pasar, ibas del brazo de tu nueva suerte
y yo apreté los dientes para no llamarte.
Fingí un bostezo para ocultar la muerte
que me causó el impacto de no poder besarte.
Tú bajaste la vista, buscando un pretexto,
leyendo en el suelo un invisible texto,
mientras tu mano, presa en otra mano,
gritaba en silencio que todo era en vano.
Y en ese segundo que duró un milenio,
se derrumbó el muro de nuestro ingenio.
Dos extraños que se saben de memoria,
escribiendo con ojos una misma historia.
¡Mintiéndole al mundo!
Tú con él, yo con ella, perdiendo el rumbo.
Buscando tu rastro en una piel extraña,
mientras el alma con saña nos engaña.
¡Mintiéndole al mundo!
Deseándote a gritos en un segundo,
bebiendo el veneno de esta farsa eterna,
donde el amor se esconde… y la piel nos gobierna.
Aunque camines con otro, tu sombra sigue siendo mía.
Y aunque me veas sonriendo, por dentro me desangría.
Yo sé muy bien que en las noches tú pronuncias mi nombre.
Y él jamás podrá borrar lo que dejó este hombre.
Fuimos fuego clandestino bajo la misma tormenta.
Y aunque el tiempo nos condene, el corazón no escarmienta.
Mira cómo da la vida vueltas sin misericordia…
dos amantes separados por culpa de la memoria.
Él te hablaba de planes y de un futuro incierto,
yo le sonreía a mi acompañante, ya casi muerto.
Éramos dos actores en un teatro de olvido,
luchando por no soltar ni un solo gemido.
Porque sé que en tu alcoba, cuando apagas la luz,
tu cuerpo extraña el peso de mi cruz,
y yo en mi cama, buscando tu abrigo,
me encuentro a solas… soñando contigo.
¡Mintiéndole al mundo!
Tú con él, yo con ella, perdiendo el rumbo.
Buscando tu rastro en una piel extraña,
mientras el alma con saña nos engaña.
¡Mintiéndole al mundo!
Deseándote a gritos en un segundo,
bebiendo el veneno de esta farsa eterna,
donde el amor se esconde… y la piel nos gobierna.
Mintiéndole al mundo…
pero queriéndonos más.
Tú fingiendo otra vida,
yo besando por detrás.
Mintiéndole al mundo…
qué castigo el destino.
Tenerte tan cerca,
y no andar en tu camino.
Ay, mintiéndole al mundo…
se nos rompió la verdad.
Porque el amor cuando calla
también sabe lastimar.
Mintiéndole al mundo…
nadie sabe esta condena.
Dos cuerpos acompañados,
dos almas en cuarentena.
Y aunque la vida nos junte
con distintas compañías…
cuando tus ojos me buscan,
todavía son míos…
todavía son míos…
ayyyyy… todavía son míos.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de mayo de 2026 a las 00:04
- CategorÃa: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez

Offline)
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