I. EL ENCUENTRO
Anita, mi amor, tu recuerdo aún suena en mi cabeza, te busco igual en el cielo que en las profundidades negras.
Te encontré por casualidad, o quizás fue el destino, vendiendo amor en una esquina, flor de primavera en mi camino.
Pasé a tu lado y tomaste mi mano con tus dedos, yo era joven y tú flores que abrieron en mi suelo.
Recuerdo tu pelo brillando, con el sol te tapabas, me invitaste a entrar contigo y sentí tu calor, me entregabas.
II. LA PRIMERA VEZ
Cupido me flechó, mi amor, algo había en ti que me atraía, pude pagar por otro amor pero esa no era mi intención.
Quizás había más hermosas, mas voluptuosas y grandes, pero tú, mi amor, eras la mejor, medio chaparrita, medio menudita.
Morena, bajita, de ojos grandes, natural como la lluvia, nos fuimos a amarnos en silencio, pagué tus caricias, tu alegría.
III. LA CONVERSACIÓN
Cuando terminamos, platicamos, Espera, no te vayas aún, quédate un momento conmigo, no quiero estar solo, mi fortuna.
Invítame un trago, vamos a charlar hasta que amanezca, todo iba bien, nada estaba raro, un hombre y una dama sin mezcla.
Hacían un trato sin habladas, placeres por una moneda, pero después de algunos tragos todo empezó a cambiar de hacienda.
IV. LA CONFESIÓN
Recargaste tu cabeza en mi hombro y me abrazaste, te pregunté de dónde eras y con vocecita me contaste:
"Soy de la capital, mi amor, nos han traído con amigas aquí a trabajar, a sobrevivir, lejos de casas, lejos de brisas."
Al sentir tu calor, mi amor, mi cerebro se nubló, y mi corazón se derritió como cera al fuego, sin control.
V. EL MES DE AMOR
No supe ya de mí, mi amor, te invité a salir conmigo, aceptaste y me diste tu dirección, un número de hotel, un destino.
Me despedí de ti pensando que no volvería a verte, pero tenía tu número, tu cuarto, y una promesa que sentí fuerte.
Al día siguiente llegué al hotel, sin ninguna esperanza, toqué la puerta y cuál fue mi sorpresa: ¡estabas tú, lista, con alegría!
Tus compañeras salían también, risueñas, listas para el día, salimos juntos durante un mes, tú eras mi mujer en la luz del día.
En la noche, mujer de todos, yo lo sabía, lo aceptaba, pero en el día eras solamente mi amor, mi flor, mi esperanza.
VI. LA PROPUESTA
Me decidí por fin, mi amor, pedirte matrimonio, compré tu anillo, anillo de oro, para hacerte mi compañía.
Corrí al hotel con el corazón llano de luz y de alegría, toqué tu puerta y nadie contestó, en ese momento mi cuerpo se heló.
Pregunté por ti con la voz temblando como hoja en otoño, y con tristeza oí la respuesta: "Ella ya se fue, ya no está, mi cielo."
VII. LA BÚSQUEDA
Se fueron todas juntas, mi amor, ya no están aquí en este hotel, cuánto me dolió, cuánto lloraba, mi amor se fue, mi anillo, mi consuelo.
Luego te busqué por todos los burdeles y hoteles, en cada ciudad, en cada calle, en cada esquina, en cada level.
Ahora comprendo que ya te perdí, que ya no supe más de ti, adiós, mi amor, viejo estoy ya, pero aún te recuerdo, aún te vi.
VIII. EL RECUERDO
Hice una familia, mi amor, pero nunca me olvidé de ti, fue un tiempo tan corto pero tan bonito, un mes de amor que aún vive en mí.
¿Dónde estarás, mi amor, ahora? ¿Aún te acordarás de mí? ¿Qué sería de ti, mi Anita? ¿Serás feliz, o tanto sufrí?
Aún tengo tu anillo de oro, guardado en mi cajón, mi amor, un anillo sin dueña, sin boda, un amor sin final, sin resplandor.
Anita, mi amor, tu recuerdo aún suena en mi cabeza, te busco igual en el cielo que en las profundidades negras.
-
Autor:
Adolfo Prieto (
Offline) - Publicado: 15 de mayo de 2026 a las 21:27
- Categoría: Amor
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.