Afrodita, diosa mía, ¿podrías ayudarme?
De rodillas ante tu altar, escucha mi ruego.
Una bella joven ha conquistado mi corazón;
hasta hoy ignoraba que pudiera volar.
Solo pido que captes su atención,
que alguna vez sus ojos decidan mirarme.
Guíala hacia mí,
explícale aquello que aún me aterra decir.
Dile que, si ella fuese un incendio,
en su llama ardería sin dudar.
Y si el mar se tornara turbio,
lo calmaría solo por verla en paz.
Afrodita, diosa del amor, comparte mis sentimientos.
Rozala suavemente con tu magia
y prometo encargarme del resto.
Si el mundo gritara,
yo esperaría en silencio solo para abrazarla.
El miedo dejaría de existir
si pudiera aferrarme a su mano.
Cuéntale que sus ojos me atrapan
y su sonrisa me obliga a quedarme.
En un cielo oscuro,
ella es la estrella que me inspira a escribir.
Afrodita, diosa de la belleza:
no la enamores, sé mi maestra.
Muéstrale que mi amor es sincero,
que lo mío no es pasajero.
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Autor:
S.A.D (
Offline) - Publicado: 15 de mayo de 2026 a las 18:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, racsonando, Antonio Pais, Sheilo Sanz

Offline)
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