Nocturnos recuerdos de naturaleza fría,
esconden pasajes de un amor encontrado;
afuera, el mundo inadvertido parecía,
y el cielo era nuestro cómplice estrellado.
Siento notas de baladas al recordar,
mi respiración profunda al inhalar;
su cuerpo, suspiro largo y un gesto,
de inquieta mi alma llena, manifiesto.
Voces queditas susurran entre pausas:
besos y caricias dulces mientras la calma
advierte el venir de otra tormenta a raudales,
sensaciones brutales, respiraciones duales.
Sonidos de voces inentendibles de goce,
mareas que mojan cuerpos ardientes en roce;
neuronas presas ansían, se dejan llevar,
a esencia primitiva volvían al pieles frotar.
Calmando los rocíos, largas sequías…
que, a falta de ellos, se volverían pira;
ardientes pieles y cuerpos sedientos,
perdiendo electrones en modo violento.
Rompiendo átomos al núcleo explotar,
son cuerpos de luces del cielo boreal,
influyendo uno al otro en una nueva unión,
conectando mente y materia en fusión.
Materia que ahora está quieta y paciente…
maquinando versos, poemas crecientes;
dentro, energía serena, sin ser creada,
solo transformando mi mente en calma.
Luego, en ella pienso… y de mano a pluma comienzo,
viajando tinta expresiva en papiro o lienzo,
o en hoja blanca estampa caligrafía furtiva,
llegando a retinas suyas, fotones vía.
Dominan sentimientos, emociones guían…
forjando las más íntimas empatías,
haciendo posible y bello de explicar
lo complejo del sentir humano mostrar.
En formas literarias de arte impía,
a la musa de mis sueños y existencia,
que en recuerdos bellos de su esencia…
la sigo sintiendo… atemporalmente mía.
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Autor:
Carmina ex ore lupi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de mayo de 2026 a las 04:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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