LA CARTA DE LA TRINCHERA

Adolfo Prieto

Leonor, me fui de tu lado, y ahora estoy tan lejos, amor, perdóname, Dios del cielo, perdóname con todo el dolor.
Tú eras el amor más grande que mi alma pudo encontrar, y ahora los años han pasado sin poderte abrazar.
Nadie nunca me amó como tú, ni siquiera la misma madre mía, mas el destino es cruel y celoso, el destino nos separó ese día.
 
Tenía que marcharme, Leonor, el deber me llamaba a la guerra, con el fusil y el corazón roto me fui por la senda yerra.
No me arrepiento del camino, cumplí con mi juramento, mas el cuerpo enferma de ausencia y el alma muere de lamento.
Sangrando está mi cuerpo herido, muero ya lejos de tu piel, solo con tu recuerdo sagrado en esta trinchera de hiel.
 
¿Soldado del cielo o del infierno? Ángel caído en la batalla, por mi decisión tú sufres sola y yo aquí en la noche me calla.
Te has quedado sola con mi hija, mi niña de los ojos de luz, la niña más bella del mundo, la niña que me diste tú.
 
Casada ya está, madre sola, cómo vuela el tiempo, Leonor, y mi nieto ya camina alto, cómo duele este viejo dolor.
Escribo esta carta en la madrugada con las manos temblando de frío, si la encuentras cuando yo no esté, sabrás que morí por tu abrío.
Perdóname, amor de mi vida, perdóname, Dios, una vez más, que aunque cumplí con mi deber de hombre, mi deber de esposo no pude dar.
  • Autor: Adolfo Prieto (Offline Offline)
  • Publicado: 14 de mayo de 2026 a las 19:33
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.