Que se vaya, que se vaya,
déjenla que se vaya.
¿Para qué quieren que se quede?
Si por si sola ya se había ido.
Que se vaya, que se vaya,
déjenla que se vaya.
¿Para qué quieren que se quede?
Si para estas horas,
ya todos deberían de haber estado dormidos.
Dejen que la lluvia caiga y se la lleve.
Dejen que el viento sople y se la lleve.
¿Qué más quieren?
Del alba al ocaso,
¿extender su sufrimiento acaso?
¿Qué más quieren?
Del crepúsculo matutino al vespertino,
¿modificar de alguna forma su destino?
Dejen que se vaya y duerman.
Dejen que se vaya y miren,
por primera vez, la oscuridad.
Dejen que se vaya y entiendan
que si se ha ido
ha de haber sido
seguramente porque algo,
en algún lugar remoto,
ha sucedido.
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Autor:
Añe Ñandu\'i (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de mayo de 2026 a las 16:12
- Comentario del autor sobre el poema: En nuestra sociedad actual dominada por la electricidad, desear la oscuridad por unas cuantas horas se torna en un deseo egoísta. En mi enojo egoísta deseé por oscuridad, tras experimentar la sucesión de luces entre luciérnagas y relámpagos, y recibir en lugar de compañía solo quejas por la falta de electricidad. Al final, quizás solo deseaba luz en la oscuridad, al final, solo espero tener suficiente vida para algo similar volver a experimentar.
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Osler Detourniel, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios1
Siempre se desea luz en la oscuridad.
Y claro tendrás suficiente tiempo para
experimentar aquello que deseas.
Saludos Añe Ñandú
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