Tony y Diana

Fernando Miguel Penabaz Castillo

33.- Tony y Diana.


Asi pasa corriendo el tiempo,
no echa raíces,
no tiene estación,
se viven siempre momentos difíciles,
no hay descanso,
 no hay poema ni verso,
el amor se escapa,
 sobre gastados raíles. 

Tony conducía un viejo camión,
duras noches en la carretera, 
única compañía, 
la radio y una canción, 
los ojos en vela,
 su amor en la cartera.

El sistema, sus crisis, 
todo se lo lleva,
 gente a la calle,
 políticos corruptos,
un sindicato en huelga, 
hasta cuando?
 si somos tantos!!!

 Una fría  mañana 
su viejo camión se detuvo,
la vida le dio un vuelco, 
de repente en la calle estuvo,
sin sueños, 
sin esperanzas.

Diana trabaja duro en el mercado,
para llevar dinero a la casa, 
sus manos cansadas,
 pies hinchados,
su valentía los problemas arrasa.

No importa, le dice ella, 
entre calidos besos,
nos tenemos el uno al otro,
nuestro amor es sincero, 
es inmenso,
más fuerte que toda querella.

Pero en las noches, 
una lágrima,
a su rosada mejilla asoma,
el con un beso tierno la seca,
su corazón se encoje, 
a su pecho la acerca,
y el calor de sus cuerpos los domina, 
se convierten en una tormenta.
La pasión los sobrepasa,
es inmensa,
tal parece que los problemas,
fantasía fuesen.

Diana sueña con huir, 
ver el futuro, su rostro, 
Tony con un susurro 
su pasión calma,
se tienen el uno al otro,
no existe fuerza en la tierra,
que su amor inmenso,
disuelva,
comparten la vida, 
el amor profundo,
limpia el alma.

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