La soledad callada, tras su frontera fría,
y su oscuro latido, penumbra que dormía;
camino por su niebla, sin brújula ni día,
mas hallo en su silencio, la luz que no sabía.
La soledad desvela, la senda que latía,
y en su quietud me entrega, la paz que no pedía;
me nombra sin temores, con limpia cortesía,
y en su rumor de fondo, renace mi valía.
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Autor:
Juan Roldan (
Offline) - Publicado: 14 de mayo de 2026 a las 03:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais

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