"Al Jilguero del Huascarán"
_Para Don Ernesto Sánchez Fajardo_
No fue el nevado quien te puso el nombre,
fue el pueblo, don Ernesto, al escucharte cantar.
Porque tu voz, jilguero, no era de hombre,
era el mismo Huascarán que se puso a trinar.
Bajaste de Bambas con la caja y la guitarra,
con el corazón ancashino latiendo en la piel.
Y el Perú entero te abrió la mampara
cuando gritaste “Barrio callado” con todo tu ser.
Jilguero del Huascarán, maestro,
tú no cantabas, tú contabas la sierra en un verso.
Cada huayno tuyo era un camino,
cada yaraví, un pañuelo llorando en el pecho.
Le diste voz al arriero, al obrero, a la madre,
al amor que se va y al que nunca volvió.
Hiciste que el charango dejara de ser aire
y se volviera lágrima, fiesta y oración.
Desde “Mujer Andina” hasta “Adiós pueblo de Ayacucho”,
sembraste canciones donde solo había dolor.
Y aunque el cuerpo se apague y el tiempo sea mucho,
tu trino no muere, don Ernesto, jilguero mayor.
Porque los jilgueros de verdad no se entierran,
se quedan volando en cada radio, en cada cantor.
Y el Huascarán, tu padrino de piedra y de estrella,
todavía repite tu eco: “¡Soy de Ancash, señor!”
Descansa en paz, Jilguero del Huascarán.
El Perú te escucha y no te va a olvidar.
Mientras haya un huayno sonando en un rincón,
ahí estarás tú, Ernesto, volviendo a cantar.
Autor : Estanislao corzo guerrero
(El Gavilán)
-
Autor:
EL GAVILÁN (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de mayo de 2026 a las 21:27
- Categoría: Carta
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.