El miércoles en la última clase del anexo, mientras el viejo hippie repetía las mismas boludeces freudianas de todo el año, me distraje un momento con tus manos. Tenías las uñas disparejas, la pintura del esmalte desgastada y de distintos colores, y cuando vi tu dedo envuelto en una venda, te agarré.
— ¿Por qué tenés las manos de albañil?
Sonreíste con una mezcla de gracia y vergüenza, y yo me entusiasmé porque sentí que entendías mi humor de mierda.
— Me mordió mi gato cuando le intenté dar la pastilla.
Al soltarte la mano te acaricié disimuladamente, espiando tu reacción.
Ese día mientras volvía a casa, esquivando a la gente en la parada del bondi, y a los autos que doblaban sin avisar como si fuera el fin del mundo, me di cuenta que te quería.
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Autor:
Nahuel Villalba (
Offline) - Publicado: 12 de mayo de 2026 a las 16:32
- Categoría: Amor
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Osler Detourniel

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