De la idea a la pràctica Amor sin anestèsia

Austin Mora

De Austin Mora Badilla desde la ventana de su cuarto. 

Hay días en que miro por la ventana de mi cuarto y entiendo que la vida todavía sabe sorprenderme. Las hojas  de los árboles brillan con un verde extraño, casi metálico, como si la vida quisiera decirme algo que todavía no logro comprender del todo. Y mientras el mundo sigue su curso, mientras la gente vende su tiempo, sus sueños y sus días allá afuera, yo pienso en vos.

Pienso en cómo pasé gran parte de mi vida sintiéndome fuera de lugar. Como si hubiera nacido con un silencio distinto dentro del pecho. Siempre fui un hombre serio, demasiado serio quizá. La vida me endureció temprano. Hubo partes de mí que envejecieron antes de tiempo, partes que aprendieron a desconfiar del mundo, de la gente y hasta de la felicidad. Pero un día entendí que si dejaba morir al niño que fui, entonces ya no iba a quedar nada de mí. Y aprendí a jugar. Aprendí a reírme de tonteras, a hacer voces para nuestra hija, a abrazarte en la cocina como si todavía tuviéramos veinte años y el mundo no nos hubiera golpeado tanto.

Vos me devolviste algo que yo creía perdido.

Porque antes de vos yo sabía existir, pero no sabía quedarme. No sabía sentir que un lugar podía ser mío. Y después llegaste vos, con esos ojos color avellana, con esa forma tuya de mirarme como si todavía hubiera algo bueno dentro de mí incluso cuando yo no lograba verlo.

Y entonces apareció ella. Nuestra hija. El pedazo más puro de nosotros dos.

Todavía no entiendo cómo fuiste capaz de cargar tanto amor dentro de tu cuerpo. Cómo soportaste el dolor, el miedo, el cansancio brutal que deja traer una vida al mundo. Tu cuerpo cambió, tu sueño desapareció, tus días dejaron de pertenecerte, y aun así seguiste amando. Hay algo profundamente sagrado en eso. Algo que me rompe por dentro cuando te veo dormir agotada con nuestra hija en brazos.

Yo sé que no soy un hombre fácil de amar. Sé que dentro de mí viven tristezas viejas, pensamientos oscuros, silencios que ni yo mismo entiendo. A veces siento que llevo demasiada lluvia adentro. Pero vos… vos decidiste quedarte bajo esta tormenta conmigo.

Y eso nadie lo había hecho antes.

Por eso cuando pienso en el amor, no pienso en palabras bonitas ni en canciones. Pienso en vos despertándote de madrugada para ver si nuestra hija respira bien. Pienso en tu cuerpo cansado después de una cesárea. Pienso en tus ojos mirándome con ternura incluso cuando yo estoy roto, frustrado o perdido dentro de mi propia cabeza.

La gente cree que el amor son mariposas. No. El amor verdadero es elegir quedarse cuando ya se conocen las heridas del otro.

Y vos conocés las mías.

Amo a mi madre porque de ella vine. Amo a mi hija porque de mí nació una parte de ella. Pero a vos… a vos te amo de una manera más terrible y más profunda. Porque vos no sos sangre. No sos obligación. No sos destino impuesto por la vida.

Vos fuiste una elección.

Y aun así te convertiste en la parte más importante de mi existencia.

Vos… vos sos el amor de mi vida. Y ese lugar nunca nadie lo va a lograr llenar. Porque hay amores que llegan y pasan, pero existen otros que marcan el alma para siempre, como una cicatriz hermosa que el tiempo no puede borrar.

Si un día todo acabara, si la vida nos llevara por caminos distintos, si algún día dejáramos de entendernos como ahora, aún así nadie podría ocupar el lugar que dejaste en mí. Porque hay personas que pasan por la vida de uno… y hay personas que le cambian el alma para siempre.

Vos me cambiaste el alma.

Y creo que desde que te amo, incluso mi tristeza tiene hogar.

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios1

  • Aqua Marina

    La vida nunca deja de sorprenderte y eso es lo mejor!!
    Saludos!



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.