թօҽตα 34
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos:
despertarte sin aviso, sin razón, sin pronunciar tu nombre,
como quien evoca toda
la naturaleza intacta.
Vestirte de blanco aunque el mundo tuyo
sea más oscuro que el mío;
que mis manos sean raíces
y tú la tierra que no se cansa de recibirlas.
Eres antigua como el agua
y eres nueva como una estrella
que aún no sabe caer.. pero cae.
En tu voz hay sonidos que los ríos desconocen,
Y encausan hacia mí
para que nadie más las descifre,
para que tu idioma secreto
sea solo mío y no tuyo.
Yo, que insultó al mar
con palabras toscas cuando me calla,
yo, que golpeó las piedras buscando fuego,
encuentro en tu cintura el sur del universo,
el punto secreto donde giran las horas.
Yo guardo tu voz
como se guarda el agua en las manos:
sabiendo que se moja,
sabiendo que se pierde.
No sé si fuiste mía o si yo fui tuyo,
o fuimos tan solo dos hojas
que el otoño olvidó juntar.
Pero esta noche, mientras la lluvia
lame los tejados y no lo evitas
el viento envía sus pájaros oscuros, más
tú respiras
Y eso basta.
Tú respiras,
y el mundo tiene sentido todavía.
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Autor:
ղҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de mayo de 2026 a las 19:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, ElidethAbreu

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