TAN CRUDO COMO EL DESAMOR

rley

Podría haberte escrito en una hoja,
dejar mi tristeza doblada entre palabras,
pero hay noches en las que ni siquiera
reconozco mi propio reflejo en el vidrio.
Y aquí estoy, una vez más,
recogiendo los restos de lo que fuimos.

Perdóname
por no amarte con la intensidad
que merecía tu universo.
Esto no es una simple carta de despedida;
es la última puerta cerrándose lentamente
entre nosotros.

Sabes tan bien como yo
que nunca fuimos suficientes.
Éramos dos estrellas cansadas
tratando de alumbrar un cielo
que ya se había apagado.

Lo siento...
Hace tiempo que esta habitación
dejó de oler a amor.
Las paredes guardaban silencios fríos,
las sábanas parecían océanos vacíos
y nuestros abrazos
eran apenas fantasmas temblando en la oscuridad.

Nos fuimos rompiendo despacio,
como una fotografía olvidada bajo la lluvia,
como una canción que se distorsiona
hasta volverse ruido.

Así que hoy te digo adiós.
No esperes otro mensaje,
ni mi sombra cruzando tu ventana,
porque esta será mi última noche en la ciudad
y las calles ya aprendieron
a despedirse de mí.

Y aunque quiera mentirme,
aunque intente arrancarte de mi pecho
como quien arranca espinas con las manos desnudas,
todavía te amo.

Pero tengo que irme.
Porque esto nunca fue un refugio,
fue un incendio lento.
Un amor construido sobre ilusiones,
sobre promesas demasiado frágiles,
sobre un corazón que se quedó esperando
algo que jamás iba a salvarlo.

Y quizás mañana,
cuando ya no quede mi voz en tus recuerdos,
entiendas que algunas personas se aman…
solo para aprender a dejarse ir.

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