Nadie te amará más que mamá.
Nadie te cuidará como mamá.
Nadie daría todo por ti
como lo haría mamá.
Mamá enseña,
mamá protege,
mamá siempre está.
Eso dicen.
Y yo también lo creí.
Crecí pensando
que el amor se parecía a tu voz,
a tus manos,
a la forma en que decías mi nombre.
Pero también
aprendí a callarme,
a medir lo que digo,
a no hacer ruido.
Porque hay palabras
que no se olvidan.
A veces
intento hablarte de mí.
Pero todo termina
volviendo a ti.
Si me duele algo,
a ti te dolió más.
Si me rompo,
tú sobreviviste peor.
Y termino callando,
porque en esta casa
el dolor también parece
una competencia.
Te cuido
cuando mido mis palabras,
cuando me callo,
cuando finjo que no duele.
No lo llamo amor.
Pero se parece.
No hay un manual para ser madre.
Eso lo repites mucho.
Pero tampoco lo hay
para ser hija.
Y aun así,
yo tenía que hacerlo bien
desde antes de saber decir “mamá”.
Dicen que madre solo hay una.
Que hay que amarla,
respetarla,
cuidarla.
Yo lo intento.
Pero a veces
se siente como vivir
con algo que no entiendo,
que cuida
y muerde al mismo tiempo.
“Feliz día de las madres”,
eso es lo que toca decir.
Gracias
por traerme al mundo,
aunque nunca supe
si me querías aquí.
Porque contigo
todo en mí
parecía estar mal.
Leer demasiado.
Hablar demasiado.
Sentir demasiado.
Lo que otros hacían
era talento.
En mí
era un problema.
Y la casa aprendió
a moverse contigo.
Si estabas de mal humor,
todos caminábamos más despacio.
Más callados.
Más atentos.
La casa era de todos.
Pero siempre se sintió solo tuya.
Y afuera
la víctima siempre eras tú.
La madre que lo dio todo.
La agotada.
La incomprendida.
Y nosotros
los malagradecidos,
los flojos,
los que nunca hacían suficiente.
“Cuida a tu mamá.”
“Solo tienes una.”
“Te arrepentirás cuando no esté-”
Nadie escuchó los gritos.
Nadie vio las burlas,
las críticas,
las humillaciones.
Solo vieron
a una buena madre
con una familia difícil.
Y aun así
había que agradecer.
Sonreír.
Aceptar el "consejo" no pedido.
Por eso nunca se sintió
como hogar.
Más bien
como un lugar
del que había que sobrevivir.
Nunca pensé
en protegerme en casa.
Se supone
que las madres no disparan.
Y aun así,
cada palabra
da en el blanco.
Dicen que la relación madre e hija
es única.
Tienen razón.
No conozco otra
que rompa así.
-
Autor:
Melody E. (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 01:38
- Comentario del autor sobre el poema: Para quienes crecieron entre cuidado y daño.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Osler Detourniel, alicia perez hernandez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.