EL ESPEJO EMPAÑADO
¿Ves este cristal?...
Antes nos devolvía la imagen de un fuego que parecía eterno.
Ahora… solo hay vapor.
Y el rastro de tus dedos… que ya no me tocan.
Y sin embargo… aquí sigo…
hablándole a un vidrio.
Te fuiste sin cerrar la puerta del olvido,
dejando este rincón cubierto de ceniza.
Y yo, que de perder tengo el pecho curtido,
me quemo en este vaho… que aún pronuncia tu risa.
Dibujo en el cristal tu rostro imaginario,
mientras la soledad… se sienta aquí a mi mesa.
Qué triste este oficio de ser tu mercenario,
cobrando con silencio… lo que nunca fue deuda.
¡Mírame bien!… ¡soy resto de un naufragio!
¡un loco confesándose a un vidrio indiferente!
¡buscando en este frío… la señal que no llega,
que me diga que vuelves… aunque el espejo mienta!
Pero el espejo no miente, querida…
solo devuelve lo que queda de mí…
lo poco…
que sobrevivió a quererte.
Se borra tu silueta… se apaga la bujía,
el vaho se deshace… la noche se nos va…
Y en este marco de oro… queda la sombra mía,
buscando en el vacío…
lo que insiste en no estar.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 00:02
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, William26🫶, alicia perez hernandez, Tommy Duque

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