Esa mujer, que tan tibia se arroja
El brazo recoge, el labio humedece
Me aprieta, me besa y palidece
Mientras en su naturalidad se sonroja.
Esa mujer, jardín de extraña melancolía
Que se ríe de mis pálidos excesos
Por quien aguardan paciente mis besos
Y caricias, que jamás a otra daría.
Esa mujer que al silencio proclama
Feliz de mi mano guarda su huella
Nunca mujer alguna fue tan bella
Ahora soy miseria y plenitud
De quien ama…
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Autor:
cesarmc78 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de mayo de 2026 a las 19:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Maby De los Peña

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