Oh multitudes: cuánto asombro
-acaso no es de pasmarse
la morbilidad que el arrobamiento confiere-
la hostia que alumbra a la noche
desciende hasta tocar la mejilla
del suelo con su boca
-tanta sublimación se me concede
que mi corazón palpita fuertemente-
y si este suspiro que no cesa
se me escapa hasta el borde del universo:
mi latido hasta ese punto
por seguirle iría con gusto
-
Autor:
Juan E. Rôdeur (
Offline) - Publicado: 9 de mayo de 2026 a las 17:35
- Categoría: Amor
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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