La madre

Darío Méndez

 

 

Dicen

la madre.

 

Como si nombraran un templo,

una palabra sin grietas,

un lugar donde todo abriga.

Un lugar de puertas abiertas.

 

Pero yo conocí otra cosa.

 

Una mujer que cerró a mis hijos

Como gorriones en su jaula

y me dejó a la intemperie,

Helando mis esperanzas.

 

No gritó.

No hizo falta.

 

Le bastó con el gesto frío

de quien se cree raíz única,

como si la sangre tuviera dueño,

como si el amor se administrara

 

La madre, dicen,

y la elevan.

 

Yo la vi bajar

al territorio más humano:

donde el miedo se vuelve control,

donde el cuidado aprieta sin reparos.

 

Mis hijos crecían

y yo aprendía a ser ausencia

en fotos que nunca me mostraron,

en primeras veces que no regresan.

 

La madre, dicen y la elevan.

 

Hay quienes que al cuidado

lo confunden con frontera,

que levantan muros firmes

Al amor que protegiera

 

Me quitaron los desayunos,

las tareas, los juegos,

Los inviernos con fiebre,

Las manos en el cuaderno.

 

Me quitaron la risa, la voz

La disciplina amor del bueno 

Mi lugar en la tormenta,

El refugio de los miedos.

 

Me quitaron la idea frágil 

De una familia para siempre,

Que mi ausencia es adaptable

Que mi herida ya no duele

 

Y sin embargo,

sigo siendo padre..

 

Aunque me nombren menos

Aunque aprendan a no buscarme,

Porque hay una amor, que sabe

que no es altar, que no es mito

 

Que el valor de mi presencia, 

son los versos que aún escribo.

  • Autor: Darío Méndez (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 8 de mayo de 2026 a las 11:09
  • Categoría: familia
  • Lecturas: 1
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