Se levantan muros con piedras de plegaria,
un contrafuerte ciego ante el espejo,
donde la herencia, otrora necesaria,
se vuelve un eco amargo y un reflejo.
Hay un cortocircuito en la mirada:
el lazo familiar se vuelve grieta,
y la hermandad, de pronto transformada,
es una página en blanco... y secreta.
Se predica paz con el puño cerrado,
buscando en textos luz para su sombra,
el odio es un intruso disfrazado
que habita el templo y que nadie nombra.
Para no ver la grieta en su estructura,
prefieren el delirio a la humildad,
la mente inventa una nueva armadura
que llama "fe" a su propia crueldad.
El fanatismo es un filtro de escarcha,
un "nosotros" feroz, puro y distante,
que corta el puente y acelera la marcha
lejos del rostro del hijo o del amante.
El muro, no es de piedra, es de concepto,
el olvido, una poda de la historia,
la fe, un pretexto, un decreto,
que borra la empatía de la memoria.
Qué triste es el altar que se levanta
negando la raíz que lo sostiene,
la voz que reza pero no decanta,
es un corazón que odia, no se detiene.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de mayo de 2026 a las 09:23
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Osler Detourniel, Daniel Omar Cignacco, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios2
La poesia es un arte que envuelve la escritura de sabiduria Humana estimado Leones
Recibe un fuerte abrazo desde El Norte de España
El Hombre de la Rosa
Excelente cierre.
Saludos poeta
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