MI PROPIA SENTENCIA
Me acostumbré a que siempre me dijeras que sí,
a caminar por el mundo como si fuera el dueño.
Tiré tu amor al olvido, me olvidé de vivir,
y desperté de golpe de mi estúpido sueño.
Pensé que el tiempo era mío y que podías esperar,
mientras yo malgastaba mi vida en otros brazos.
Pero el silencio es un juez que no sabe perdonar,
y hoy mi castillo de arena se me cae a pedazos.
No busco excusas, no vengo a darte una explicación,
fui yo quien puso los clavos a mi propia cruz.
Me quedé a oscuras por mi propia decisión,
justo el momento en que tú eras mi única luz.
Maldigo mi sombra y maldigo mi nombre,
maldigo el orgullo que me hizo perder.
De nada me sirve sentirme tan hombre,
si el alma se quiebra por una mujer.
¡Ay, qué derrota sentir este frío!
Morder este polvo por mi propia ley...
Maldigo el momento en que el pecho vacío
se creyó el dueño y se sintió el rey.
Ahora me sobran las copas y me falta tu voz,
cargo un remordimiento que me quema por dentro.
Fuimos camino de vida y hoy no somos ni dos,
soy un fantasma buscando tu rastro en el viento.
Qué fácil fue ser valiente cuando te tenía aquí,
qué difícil es ahora reconocer que he fallado.
La libertad que buscaba es la cárcel que construí,
y el precio del descuido hoy me ha derrotado.
Maldigo mi sombra y maldigo mi nombre,
maldigo el orgullo que me hizo perder.
De nada me sirve sentirme tan hombre,
si el alma se quiebra por una mujer.
¡Ay, qué derrota sentir este frío!
Morder este polvo por mi propia ley...
Maldigo el momento en que el pecho vacío
se creyó el dueño y se sintió el rey.
Se siente el rey... pero de un reino desierto.
Maldigo mi sombra...
Maldigo mi error.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de mayo de 2026 a las 00:03
- CategorÃa: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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