A veces siento que la vida
ha dejado de bailar en mí.
A veces siento
que ya no hay nada
por lo que vivir.
Es la melancolía,
atrapada en mi cráneo,
la que me impide ver
la belleza del universo.
Es difícil amar
a quien te es indiferente.
Y aun así,
amo a ese ser
que no se preocupa por mí.
¿Te gustaría más
si estuviera muerta?
Revisarías mis cosas,
descubriendo en ellas
mi arrepentimiento
por todo lo que te hice pasar.
El rayo de esperanza
que aniquila mi nihilismo
me hace pensar
que nunca dejamos de ser
la misma persona.
Siempre habrá una perla de mí en ti,
y una perla de ti en mí.
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Autor:
Noemi Silva (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de mayo de 2026 a las 13:43
- Comentario del autor sobre el poema: Editado por Daniel Omar Cignacco. Espero les guste! Substack: noemmisilvva
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., El desalmado, YKNOZ, Daniel Omar Cignacco, Nelly Cevallos - Liora, Salvador Santoyo Sánchez
- En colecciones: Azul Verdadero: Deluxe.

Offline)
Comentarios2
Estimada Noemi,
Gracias por tan sentido poema.
Saludos y un abrazo, porque:
POETAS SOMOS...
Muchas gracias Lourdes. Saludos desde Chile!
Este poema tiene una sensibilidad muy honesta que impacta desde el primer verso. La imagen de “la vida que ha dejado de bailar” abre una atmósfera íntima y melancólica que se sostiene con coherencia a lo largo de todo el texto. Hay una voz clara, vulnerable pero firme, que no teme explorar emociones complejas como el vacío, la indiferencia y el amor persistente.
Uno de los mayores logros del poema es cómo transforma lo personal en algo universal: esa lucha interna entre el nihilismo y un pequeño rayo de esperanza resulta profundamente reconocible. La metáfora de la “melancolía atrapada en el cráneo” es especialmente poderosa, porque vuelve tangible una emoción abstracta.
El cierre con la imagen de las “perlas” es delicado y luminoso: introduce una idea de permanencia y conexión que contrasta con la oscuridad previa, generando un equilibrio muy logrado. Ese final no solo cierra el poema, sino que lo eleva, dejando una resonancia emocional que perdura.
En conjunto, es un poema introspectivo, auténtico y bien construido, con imágenes precisas y una carga emocional que se siente genuina. Tiene una voz propia que vale la pena seguir desarrollando.
Muchas gracias Daniel. El verso de "la vida ha dejado de bailar" y "el rayo de esperanza" lo saqué de ti! Para que veas que eres una gran inspiración.
Saludos desde Chile
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