Mira, si vos no estuvieras inundando esta ciudad,
si no fueras este aguacero de ser vos por las calles,
el color se nos caería de los hombros.
Todo sería un gris de esos que no tienen nombre,
una claridad de hospital, fría,
donde el dolor se sienta a pensar solo.
Pero estás,
y entonces la casa se llena de tus ruiditos.
El agua que corre en la pileta mientras lavas una taza,
el olor a café que es como un abrazo temprano,
tus zapatos que se quedan esperando en el pasillo
como dos perros mansos que saben que vas a volver.
Si no inundas este mapa de baldosas,
la mesa sería un desierto de madera
y el aire no tendría donde apoyarse.
Nuestra alegría, esa cosa pequeña que armamos
entre el vapor de la sopa y el ruido de la llave en la puerta,
se quedaría sin muelle.
Porque esta ciudad, que a veces es tan dura,
solo se ablanda cuando vos caminas por la sala
y haces que el tiempo se detenga a mirarte,
así, simple,
como quien mira el pan sobre el mantel.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de mayo de 2026 a las 11:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, mauro marte, Mauro Enrique Lopez Z., Nelaery, Tito Rod, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Gran poema y te invito al mío sobre el poeta y la poesía.
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-823970
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