Madre la noche se va
como tu silueta en mi memoria,
oscurece en esta habitación
mientras de mis nostálgicos ojos
se desprende la persistente lluvia,
Madre las lagartijas suben al tejado
a dormir, apenas se entibiece el día,
y yo, estoy en esta morada vacía de calor
que no me arropa, permanezco insomne
estando tan lejos de tu arrullo.
En el hueco tibio de mi almohada
aún busco la forma de tu pecho,
Madre, el alba no consuela,
trae una luz que no me alcanza,
¿Qué mimos calmaran mi alma?
Si tus manos en vuelo
agonizan de a poco en mis recuerdos
y tu nombre engrandecido
lo guardo como un doloroso secreto.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de mayo de 2026 a las 15:14
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Un atisbo, Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco

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