ENVIDIA

Mª Pilar Luna Calvo

Tenemos normas,

la honra como valor,

si el mal camino te guía

y te das de bruces con la realidad,

deberás recurrir

al fondo para imprevistos.

La envidia tiene rostros ocultos,

se esconde debajo de la tierra,

siempre brotará con fuerza

y el mundo empequeñece

cuando respira inseguro.

Desdibuja el pensamiento

sobre el cristal asustado

que grita clemencia,

y tendrás un secreto en tus manos

que saltará los abismos 

de las pesadillas.

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Comentarios13

  • MISHA lg

    gracias por compartir poetisa
    bellas letras

    La envidia se esconde
    debajo de la tierra,
    siempre brotará con fuerza
    y el mundo empequeñece
    cuando respira.

    besos besos
    MISHA
    lg

    • Mª Pilar Luna Calvo

      La realidad es que las personas envidiosas sufren mucho, necesitarían encontrar la paz interior para caminar en la buena dirección, gracias por estar aquí Misha.

    • JAVIER SOLIS

      La envidia siempre es mal consejera y nos lleva a equivocaciones
      Bonitos versos amiga
      Con cariño
      JAVIER

      • Mª Pilar Luna Calvo

        Tienes razón, la envidia ciega a las personas, y se transmite de generación en generación, eso lo sabemos los que vivimos en lugares pequeños, es un herencia que se recoge, desgraciadamente, un saludo.

      • Una Voz

        Excelente poema, te atreviste a ver el abismo sin que te quemaras los ojos con sus llamaradas negras, en este caso, negras de envidia. Como siempre poesia de calidad.

        Dios te bendiga.

        • Mª Pilar Luna Calvo

          Gracias, la envidia es un sentimiento muy fuerte, irracional, descubre complejos y te salen arrugas de expresión, vamos que no vale la pena. Un abrazo.

          • Una Voz

            Tan cierto, no vale la pena. Un abrazo por igual estimada.

          • Rafael Perez Ortola

            El deslinde no siempre es fácil.
            La poesía es una buena ayuda para cultivar la honra. Como dices está en nuestras manos.
            Un abrazo

            • Mª Pilar Luna Calvo

              Para no ser envidioso, pienso en que nos tenemos que conocer, nuestras cualidades, que no son inferiores a las de los demás, es un complejo de inferioridad, creo yo. Que tengas buena semana.

            • Salvador Santoyo Sánchez

              La envidia se esconde

              debajo de la tierra,

              siempre brotará con fuerza

              Buen poema, felicidades
              Saludos poeta amiga Ma. Pilar Luna

              • Mª Pilar Luna Calvo

                Gracias Salvador, la envidia si no se controla crece con el tiempo, un abrazo poeta.

              • Gonzalo Márquez Pedregal

                Mal rollo la envidia ,el que la siente
                no vive tranquilo no tiene paz
                Y destruye familias y amistades.
                También se mata por envidias
                Envidias para que si de lo terrenal ,
                nada te llevas ,ni el rico haciendas
                ni el pobre las deudas.

                Saludos Pilar.

                • Mª Pilar Luna Calvo

                  Los envidiosos se les nota en la cara, en la mirada, me dan pena porque podrían vivir felices y no se lo permiten a sí mismos, un abrazo Gonzalo que ya es tarde así que me duermo ya.

                • Loky

                  En ese caso es mejor despertarla que tenerla.

                  Muy buenas letras las que hacen tus poemas y que siempre tienen un buen tema que tratar y poner en la palestra, que envidia...
                  Pero de todos modos te dejo mi saludo y un gran abrazo Pilar

                  P

                  • Mª Pilar Luna Calvo

                    Gracias Loki, la envidia es algo muy desagradable, pero el envidioso sufre mucho, gracias por pasarte por aquí.

                  • El Hombre de la Rosa

                    Genialmente escritos tus hermosos versos estimada Mª Pilar Luna Calvo
                    Saludos desde España
                    El Hombre de la Rosa

                    • Mª Pilar Luna Calvo

                      Gracias Críspulo, versos de agua, porque al sol se le ha olvidado salir, un saludo.

                    • JUSTO ALDÚ

                      María Pilar,
                      Tu poema propone una reflexión clara sobre los valores y las tensiones internas que surgen cuando estos se ponen a prueba. Parte de una base ética —la honra, las normas— y avanza hacia un terreno más complejo, donde aparecen las grietas humanas, especialmente la envidia, tratada como una fuerza latente y difícil de reconocer abiertamente.
                      La imagen de la envidia como algo oculto que tarde o temprano emerge está bien planteada, porque no la reduces a un simple defecto, sino que la presentas a mi forma de ver como síntoma de inseguridad y de una falta de aceptación personal. En ese sentido, el texto trasciende lo individual y puede leerse también en un plano colectivo. En espacios como este, donde la exposición y el reconocimiento son constantes, es fácil que surjan comparaciones y que algunos miren con recelo a quienes destacan o están en tendencia. Tu poema, sin señalar directamente, deja ver esa dinámica con bastante lucidez.
                      También es interesante cómo integras la idea de las consecuencias: ese “fondo para imprevistos” funciona casi como una metáfora de los recursos internos a los que uno recurre cuando enfrenta la realidad después de haber tomado decisiones equivocadas o influenciadas por emociones mal gestionadas.
                      En conjunto, el texto invita a una lectura introspectiva. No se queda en la denuncia, sino que sugiere la necesidad de revisar lo que cada uno guarda y cómo eso puede afectar la percepción del mundo y de los demás. Es una reflexión pertinente y bien enfocada sobre una actitud muy humana, pero poco admitida.

                      Como siempre , te dejo un fuerte abrazo...

                      • Mª Pilar Luna Calvo

                        Gracias Justo, tu erudición deslumbra siempre, pero fíjate, cuando hablas del plano colectivo no pensaba en los poetas del Portal, que cada uno tiene su estilo, me ha venido en la cabeza porque cuando eres niña hay personas en los pueblos, que te miran mal, saludan de mala gana, y luego te enteras que envidian a alguien de tu casa, y sus descendientes continúan, y procuran amargarte la vida, y si pueden que te caigas lo intentan. Heredas las envidias y los odios. También hay gente buena, por supuesto, pero los malos hacen más ruido. Un abrazo Justo.

                      • Dulce

                        Un mal sentimiento y gran manera de expresarlo,abrazo alado

                        • Mª Pilar Luna Calvo

                          Muy mal sentimiento, penoso, gracias Dulce, un abrazo.

                        • Patricia Aznar Laffont

                          POR FIN MI BELLA, MI AMIGA, MI TODO.
                          EL AMOR SE FUNDE CON TU ALMA.
                          ES LA GLORIA ETERNA EN DONDE MORAS
                          VOS SOLA SOS MI SOL, MI ESTRELLA Y LA CONSTANTE HUELLA QUE ME HACE REVIVIR EN MOMENTOS TRÁGICOS,
                          ALI DEL ALMA MÍA YO TE RECONTRA AMO Y MILLONES DE APAPACHOTES NO ALCANZAN PARA SIEMPRE SENTIRTE CERQUITA.

                          • Mª Pilar Luna Calvo

                            Patricia, solo un apunte este mensaje va para Alicia, te has confundido, es gracioso, alguna otra vez me ha pasado con otros poetas, un abrazo.

                          • Elthan


                            La envidia no es un capricho emocional ni una simple incomodidad social: aparece cuando la mirada propia se quiebra al reflejarse en otro.
                            No es “quiero eso”. Es más áspero aún: “¿por qué no soy yo el que lo sostiene?”
                            No nace de la nada, sino de la comparación insistente, casi obsesiva. Uno mide, calcula, observa… en ese ejercicio termina reduciéndose. El otro deja de ser persona y pasa a ser evidencia de lo que falta, de lo que no se logró, de lo que —quizá— nunca se intentó con suficiente decisión.

                            La envidia se alimenta de tres núcleos:
                            Primero, la cercanía. No duele el éxito lejano, abstracto. Duele el del que camina por tu mismo terreno. Porque ahí no hay excusas geográficas ni mitos de por medio.
                            Segundo, la noción de injusticia. Cuando la mente murmura que el otro no lo merece, lo que en realidad está diciendo es: yo me habría sentido más legítimo ocupando ese lugar. No es ética, es desplazamiento.
                            Tercero, la autoimagen erosionada. Si lo que eres depende de lo que alcanzas, cada logro ajeno se convierte en una amenaza directa, no en un dato externo.

                            Pero hay algo más: la envidia delata. No es solo corrosión; es señalar con precisión aquello que deseas pero no has tomado, lo que postergaste u ocultaste de indiferencia.

                            Negarla es fácil. Disfrazarla, demasiado común. Leerla con honestidad, muy raro.
                            Porque si uno la enfrenta sin retórica, deja de ser un juicio sobre el otro y se convierte en una pregunta molestosa hacia uno.
                            La envidia, en sí, es un indicador, no un valor moral. Ni buena o mala. El ser humano se mide en relación a otros. Cuando esa comparación es frecuente y desfavorable, aparece la turbación interna.
                            El problema no es sentirla. Es cómo se procesa. Si la dejas correr sola, se deforma: terminas cuestionando al otro o bajándole el peso a lo que logró. Eso es más pueril que hacerse cargo. Si se lee bien, es útil. Dice con bastante precisión qué importa de verdad y dónde se está quedando corto, según los propios estándares.
                            No se necesita romantizarla ni negarla. O la usas para ajustar lo que haces … o te quedas mirando desde afuera.


                            Saludos a ti.

                            • Mª Pilar Luna Calvo

                              Gracias por tu amplio análisis, añadiría que hay envidias irracionales, hacia personas que aparentemente para el resto del mundo nada tienen para envidiarles, por lo que es subjetivo en estos casos concretos, algo consciente o inconsciente, irracional en el que envidia. Por eso hablo de las envidias heredadas, probablemente las terceras generaciones envidian y no saben concretamente el motivo, ha sido inducido, frecuente en los pueblos. Un saludo y gracias.

                              • Elthan

                                La envidia rara vez aparece desde la nada. Incluso en casos absurdos, suele haber símbolos detrás: atención, libertad, pertenencia, belleza, validación, historia familiar, poder invisible

                                Cuando la envidia se vuelve completamente inconsciente y heredada, entonces ya no se está hablando solo de envidia, sino de resentimiento cultural o reproducción tribal de jerarquías.
                                Eso es un pueblo chico infierno grande. La emoción deja de ser experiencia directa y pasa a ser tradición.

                                Saludos a ti.

                                • Mª Pilar Luna Calvo

                                  Gracias otra vez, la cara de la envidia es inconfundible, por eso es mejor apartarse, un abrazo

                                • JoseAn100

                                  Lo de la envidia... Yo cuando era joven, pensaba que era imposible, que alguien me tuviera envidia y menos un amigo. Pero luego. Ves que si. Yo me jacto de no haberla tenido nunca a nadie, bueno habría que decir casi nunca, pero este pais es horrible. Si tienes algo bello, alguien te tendrá envidia, puede ser bienes materiales, belleza, inteligencia o incluso una bella pareja. En fin, gracias poetisa. José Ángel.

                                  • Mª Pilar Luna Calvo

                                    Gracias por tu comentario Jose Angel, aquí entre ladrones, corruptos y envidiosos, estamos servidos. Bueno, hay cualidades: a idealistas y solidarios no nos gana nadie, un abrazo.



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