Tenemos normas,
la honra como valor,
si el mal camino te guía
y te das de bruces con la realidad,
deberás recurrir
al fondo para imprevistos.
La envidia tiene rostros ocultos,
se esconde debajo de la tierra,
siempre brotará con fuerza
y el mundo empequeñece
cuando respira inseguro.
Desdibuja el pensamiento
sobre el cristal asustado
que grita clemencia,
y tendrás un secreto en tus manos
que saltará los abismos
de las pesadillas.
-
Autor:
Mª Pilar Luna Calvo (
Offline) - Publicado: 4 de mayo de 2026 a las 15:00
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 369
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, MISHA lg, Henry Alejandro Morales, Hernán J. Moreyra, William26🫶, Una Voz, Rafael Perez Ortola, Osler Detourniel, Salvador Santoyo Sánchez, Emilia🦋, SOY.-, Classman, Gonzalo Márquez Pedregal, Tito Rod, Éusoj Nidlaj, Nelaery, Sheilo Sanz, Llaneza, Gabriel Hernán Albornoz, El Hombre de la Rosa, El desalmado, JUSTO ALDÚ, José López Moreno., Noa Subin, racsonando, Lucía Gómez, David Arthur, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., Rafael Escobar, Poesía Herética, Freddy Kalvo, Javier Julián Enríquez, Patricia Aznar Laffont, leo albanell, Pedro Novoa Pavon Novoa, Jaime Correa, Andy Lakota👨🚀, Salva45, JoseAn100, WandaAngel, antonio cuervo, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Elise Beher, Yung_Vardyz, rosi12, Tommy Duque, Raiza N. Jiménez E., Sergio Alejandro Cortéz, Mr Way, JAGC, Martha patricia B, Manabita
- En colecciones: reflexión.

Offline)
Comentarios13
gracias por compartir poetisa
bellas letras
La envidia se esconde
debajo de la tierra,
siempre brotará con fuerza
y el mundo empequeñece
cuando respira.
besos besos
MISHA
lg
La realidad es que las personas envidiosas sufren mucho, necesitarían encontrar la paz interior para caminar en la buena dirección, gracias por estar aquí Misha.
La envidia siempre es mal consejera y nos lleva a equivocaciones
Bonitos versos amiga
Con cariño
JAVIER
Tienes razón, la envidia ciega a las personas, y se transmite de generación en generación, eso lo sabemos los que vivimos en lugares pequeños, es un herencia que se recoge, desgraciadamente, un saludo.
Excelente poema, te atreviste a ver el abismo sin que te quemaras los ojos con sus llamaradas negras, en este caso, negras de envidia. Como siempre poesia de calidad.
Dios te bendiga.
Gracias, la envidia es un sentimiento muy fuerte, irracional, descubre complejos y te salen arrugas de expresión, vamos que no vale la pena. Un abrazo.
Tan cierto, no vale la pena. Un abrazo por igual estimada.
El deslinde no siempre es fácil.
La poesía es una buena ayuda para cultivar la honra. Como dices está en nuestras manos.
Un abrazo
Para no ser envidioso, pienso en que nos tenemos que conocer, nuestras cualidades, que no son inferiores a las de los demás, es un complejo de inferioridad, creo yo. Que tengas buena semana.
La envidia se esconde
debajo de la tierra,
siempre brotará con fuerza
Buen poema, felicidades
Saludos poeta amiga Ma. Pilar Luna
Gracias Salvador, la envidia si no se controla crece con el tiempo, un abrazo poeta.
Mal rollo la envidia ,el que la siente
no vive tranquilo no tiene paz
Y destruye familias y amistades.
También se mata por envidias
Envidias para que si de lo terrenal ,
nada te llevas ,ni el rico haciendas
ni el pobre las deudas.
Saludos Pilar.
Los envidiosos se les nota en la cara, en la mirada, me dan pena porque podrían vivir felices y no se lo permiten a sí mismos, un abrazo Gonzalo que ya es tarde así que me duermo ya.
En ese caso es mejor despertarla que tenerla.
Muy buenas letras las que hacen tus poemas y que siempre tienen un buen tema que tratar y poner en la palestra, que envidia...
Pero de todos modos te dejo mi saludo y un gran abrazo Pilar
P
Gracias Loki, la envidia es algo muy desagradable, pero el envidioso sufre mucho, gracias por pasarte por aquí.
Genialmente escritos tus hermosos versos estimada Mª Pilar Luna Calvo
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias Críspulo, versos de agua, porque al sol se le ha olvidado salir, un saludo.
María Pilar,
Tu poema propone una reflexión clara sobre los valores y las tensiones internas que surgen cuando estos se ponen a prueba. Parte de una base ética —la honra, las normas— y avanza hacia un terreno más complejo, donde aparecen las grietas humanas, especialmente la envidia, tratada como una fuerza latente y difícil de reconocer abiertamente.
La imagen de la envidia como algo oculto que tarde o temprano emerge está bien planteada, porque no la reduces a un simple defecto, sino que la presentas a mi forma de ver como síntoma de inseguridad y de una falta de aceptación personal. En ese sentido, el texto trasciende lo individual y puede leerse también en un plano colectivo. En espacios como este, donde la exposición y el reconocimiento son constantes, es fácil que surjan comparaciones y que algunos miren con recelo a quienes destacan o están en tendencia. Tu poema, sin señalar directamente, deja ver esa dinámica con bastante lucidez.
También es interesante cómo integras la idea de las consecuencias: ese “fondo para imprevistos” funciona casi como una metáfora de los recursos internos a los que uno recurre cuando enfrenta la realidad después de haber tomado decisiones equivocadas o influenciadas por emociones mal gestionadas.
En conjunto, el texto invita a una lectura introspectiva. No se queda en la denuncia, sino que sugiere la necesidad de revisar lo que cada uno guarda y cómo eso puede afectar la percepción del mundo y de los demás. Es una reflexión pertinente y bien enfocada sobre una actitud muy humana, pero poco admitida.
Como siempre , te dejo un fuerte abrazo...
Gracias Justo, tu erudición deslumbra siempre, pero fíjate, cuando hablas del plano colectivo no pensaba en los poetas del Portal, que cada uno tiene su estilo, me ha venido en la cabeza porque cuando eres niña hay personas en los pueblos, que te miran mal, saludan de mala gana, y luego te enteras que envidian a alguien de tu casa, y sus descendientes continúan, y procuran amargarte la vida, y si pueden que te caigas lo intentan. Heredas las envidias y los odios. También hay gente buena, por supuesto, pero los malos hacen más ruido. Un abrazo Justo.
Un mal sentimiento y gran manera de expresarlo,abrazo alado
Muy mal sentimiento, penoso, gracias Dulce, un abrazo.
POR FIN MI BELLA, MI AMIGA, MI TODO.
EL AMOR SE FUNDE CON TU ALMA.
ES LA GLORIA ETERNA EN DONDE MORAS
VOS SOLA SOS MI SOL, MI ESTRELLA Y LA CONSTANTE HUELLA QUE ME HACE REVIVIR EN MOMENTOS TRÁGICOS,
ALI DEL ALMA MÍA YO TE RECONTRA AMO Y MILLONES DE APAPACHOTES NO ALCANZAN PARA SIEMPRE SENTIRTE CERQUITA.
Patricia, solo un apunte este mensaje va para Alicia, te has confundido, es gracioso, alguna otra vez me ha pasado con otros poetas, un abrazo.
La envidia no es un capricho emocional ni una simple incomodidad social: aparece cuando la mirada propia se quiebra al reflejarse en otro.
No es “quiero eso”. Es más áspero aún: “¿por qué no soy yo el que lo sostiene?”
No nace de la nada, sino de la comparación insistente, casi obsesiva. Uno mide, calcula, observa… en ese ejercicio termina reduciéndose. El otro deja de ser persona y pasa a ser evidencia de lo que falta, de lo que no se logró, de lo que —quizá— nunca se intentó con suficiente decisión.
La envidia se alimenta de tres núcleos:
Primero, la cercanía. No duele el éxito lejano, abstracto. Duele el del que camina por tu mismo terreno. Porque ahí no hay excusas geográficas ni mitos de por medio.
Segundo, la noción de injusticia. Cuando la mente murmura que el otro no lo merece, lo que en realidad está diciendo es: yo me habría sentido más legítimo ocupando ese lugar. No es ética, es desplazamiento.
Tercero, la autoimagen erosionada. Si lo que eres depende de lo que alcanzas, cada logro ajeno se convierte en una amenaza directa, no en un dato externo.
Pero hay algo más: la envidia delata. No es solo corrosión; es señalar con precisión aquello que deseas pero no has tomado, lo que postergaste u ocultaste de indiferencia.
Negarla es fácil. Disfrazarla, demasiado común. Leerla con honestidad, muy raro.
Porque si uno la enfrenta sin retórica, deja de ser un juicio sobre el otro y se convierte en una pregunta molestosa hacia uno.
La envidia, en sí, es un indicador, no un valor moral. Ni buena o mala. El ser humano se mide en relación a otros. Cuando esa comparación es frecuente y desfavorable, aparece la turbación interna.
El problema no es sentirla. Es cómo se procesa. Si la dejas correr sola, se deforma: terminas cuestionando al otro o bajándole el peso a lo que logró. Eso es más pueril que hacerse cargo. Si se lee bien, es útil. Dice con bastante precisión qué importa de verdad y dónde se está quedando corto, según los propios estándares.
No se necesita romantizarla ni negarla. O la usas para ajustar lo que haces … o te quedas mirando desde afuera.
Saludos a ti.
Gracias por tu amplio análisis, añadiría que hay envidias irracionales, hacia personas que aparentemente para el resto del mundo nada tienen para envidiarles, por lo que es subjetivo en estos casos concretos, algo consciente o inconsciente, irracional en el que envidia. Por eso hablo de las envidias heredadas, probablemente las terceras generaciones envidian y no saben concretamente el motivo, ha sido inducido, frecuente en los pueblos. Un saludo y gracias.
La envidia rara vez aparece desde la nada. Incluso en casos absurdos, suele haber símbolos detrás: atención, libertad, pertenencia, belleza, validación, historia familiar, poder invisible
Cuando la envidia se vuelve completamente inconsciente y heredada, entonces ya no se está hablando solo de envidia, sino de resentimiento cultural o reproducción tribal de jerarquías.
Eso es un pueblo chico infierno grande. La emoción deja de ser experiencia directa y pasa a ser tradición.
Saludos a ti.
Gracias otra vez, la cara de la envidia es inconfundible, por eso es mejor apartarse, un abrazo
Lo de la envidia... Yo cuando era joven, pensaba que era imposible, que alguien me tuviera envidia y menos un amigo. Pero luego. Ves que si. Yo me jacto de no haberla tenido nunca a nadie, bueno habría que decir casi nunca, pero este pais es horrible. Si tienes algo bello, alguien te tendrá envidia, puede ser bienes materiales, belleza, inteligencia o incluso una bella pareja. En fin, gracias poetisa. José Ángel.
Gracias por tu comentario Jose Angel, aquí entre ladrones, corruptos y envidiosos, estamos servidos. Bueno, hay cualidades: a idealistas y solidarios no nos gana nadie, un abrazo.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.