Aquella noche donde te dije adiós,
Donde la indiferencia de tus ojos
No reflejaban ningún deseo por mi alma,
Que atadas por el destino andaban.
Mi vida desconocida para ti era,
Tanto debí decir, tanto debí de ser
Pero no tuve el valor para ver,
Que aquello solo era crecer
Madurar y aceptar
Aquello a lo que jamás me debí de atar,
Solo un niño que desea amar,
Esposo para cuidar y padre para educar,
Pero mi destino lejos ya estaba
De aquello que los hombres llamaban
Una vida plena
Y como alma en pena,
Pecados por enmendar,
Errores por solucionar,
Más grande que el deseo por ti
Solo mi deseo por sanar.
Tanto pude decirte esa noche
Y tanto más quise ser durante el día
Pero valor no me faltaba
El deseo era el que ausente estaba.
No hay culpa alguna por abandonarte,
Ni deseo jamás volver a reconciliarme
A tus grandes ojos que con deseo me miraron,
Pero todos esos días parecen lejanos.
Mis palabras no salieron
Y en paz me siento
Mi monólogo aburrido era
Ambos teníamos ya ese pensamiento.
Solo quería decir Adiós,
Palabras únicas eran
Adiós a ti y a tus ojos
Te digo adiós de esta manera.
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Autor:
GatoTuerto (
Offline) - Publicado: 4 de mayo de 2026 a las 03:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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